viernes, 13 de noviembre de 2009

Por Dios evitemos otra guerra civil

POR DIOS: !EVITEMOS OTRA GUERRA CIVIL!

Por Freddy Quezada

Hacer un artículo sobre los resultados de las elecciones en Nicaragua es, en cierto sentido, una aventura. No sé si al final contaré con más amigos de los que tenía al empezarlo. Sucede que, en este país, una palabra mal empleada puede originar otra guerra más. ¡Tan fuertes son las pasiones de este pueblo y de quienes aseguran representarlo¡ Balzac dijo una vez algo parecido sobre la Francia post-revolucionaria.

Las informaciones sobre el resultado final de las elecciones son inciertas. Unos dicen que hubo fraude total, otros que no hubo del todo, otros más que lo hubo a medias, este dice que espera el reconteo para opinar, aquel que hubo fraude pero no generalizado, fulano dice que Alemán cuenta con el respaldo de los observadores nacionales, extranjeros, del embajador norteamericano, de Doña Violeta Chamorro y cuatro partidos más, sutano que Ortega y nueve partidos cuentan con pruebas y evidencias que demuestran delitos electorales muy graves como para anular las votaciones, etc, etc. No sabemos cómo orientarnos y a quién creerle, cuando hasta el propio árbitro de la contienda (CSE) está cuestionado.

Todos los partidos políticos son como los seres humanos. Se irritan con mucha facilidad cuando escuchan lo que no les agrada. Otros suelen tolerarlo por pura cortesía. Los hay quienes también ofrecen una sonrisa piadosa ante afirmaciones que suponen super­fi­ciales, equivocadas y hasta idiotas. Por último, existen quienes, a disgusto, sólo hasta después de palmearse el rostro y gesticular se reconocen frente a un espejo. Cada uno de los partidos tiene una versión propia sobre las acusaciones del otro, en la que podríamos decir que se absuelven, con más o menos inteligencia, de los cargos de sus opositores haciendo dudar hasta a los más escépticos; sin duda, es muy difícil, casi imposible, ser juez de la propia causa.

En lo particular, yo no voté por ningún partido porque simplemente no creo en ninguno de ellos. Pero eso no me inhibe de preocuparme por el peligro de que un exabrupto de cualquier dirigente político y/o funcionario público, encienda la chispa en esta atmósfera tan volátil en que caminamos desde el 21 de Octubre, entre medio despiertos y medio indiferentes, exactamente como el escenario húmedo y calmo de las pesadillas. Por menos de lo que está sucediendo hoy, han habido ya varias guerras civiles en este desgraciado país. Fraude o no, creo que las pasiones desbordadas de los bandos afectados deben ajustarse a derecho y a las disposiciones de la ley electoral y, si estas y sus autoridades, en últimas, no resuelven el litigio por su complicidad si la hay, que las partes beligerantes negocien directamente, pues, una salida de cara a la sociedad civil. !Más vale un mal arreglo que un buen pleito!

Que a las dos sorpresas que ya vimos: a) las bajísimas tasas de abstención electoral en contra de lo que sucede en la mayoría de países con sistemas indirectos de representación y b) la polarización que literalmente repitió la vieja opción bipartidista del país y que generó las sorpresas que ya conocemos, se agregue una tercera:

No es cierto que al olvidar la historia estemos condenados a repetirla sino, al revés, por recordarla, precisamente, la repetimos siempre. En consecuencia, c) olvidemos sin asco la historia y empecemos de nuevo.

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