viernes, 13 de noviembre de 2009

Un diálogo de dos velocidades

UN DIALOGO NACIONAL DE DOS VELOCIDADES

Por Freddy Quezada

El Diálogo Nacional, que actualmente sesiona en las instalaciones del Olof Palme, empieza a acusar un giro que va de menos a más. Falto, en sus inicios, de un perfil alto por el desinterés de los medios, las suspicacias de la oposición o por venir de un fracaso de las anteriores conversaciones Gobierno/FSLN, empieza a recobrar interés a la luz de los primeros acuerdos, en especial las propuestas para enfrentar el desempleo y la solicitud ante la Asamblea Nacional para elaborar una ley para suspender los desalojos.

El Diálogo Nacional tiene dos velocidades, marcadas precisamente por los dos grandes grupos que lo componen: el Grupo A (Económico-Social) y el B (Político-Jurídico). La velocidad alta para el “A” y la lenta para el “B”.

En el primero, se han llegado a acuerdos sustantivos sobre todo en la elaboración de la agenda y sus prioridades. Encabezan los consensos, en este grupo, la definición del Desempleo y el agrupamiento, en familias, de las propuestas para salir de él, así como la elaboración de cinco planes concretos emergentes a cargo de instituciones comprometidas con el problema. Su velocidad es aceptable y prometedora. Alguien dijo que los nicas fácilmente se unen en lo económico y que lo político, con la misma facilidad, los separa.

En efecto, el Grupo B (político-jurídico) atravesó problemas de ajustes y acomodos en su primer momento. Un par de dialogantes, incluso, amenazaron con retirarse, por asuntos de conducción y moderación. Sin embargo, ante una nueva conducción, los desencuentros al parecer han disminuido o, por lo menos, no alcanzan la virulencia de sus inicios. Sólo eso podría considerarse un éxito en sí mismo. En una de sus últimas sesiones se recogió un acuerdo, en el que se agotaron por parte de la moderación todos los medios para obtener un consenso, y se votó (37 votos a favor , 7 en contra y 6 ausencias) una solicitud a la Asamblea Nacional para promulgar una nueva ley en la que se contemple una prórroga para la suspensión de la ley de desalojos.

Vista tal situación, sólo nos resta solicitar mesura, sensatez y ecuanimidad a todos los dialogantes, en particular a los de velocidad “B”, para que se igualen las dinámicas del Diálogo Nacional. Si no se pudiera efectuar, recomiendo que los dialogantes, en especial los más intransigentes, dividan al país en tres partes: una, que comprendería toda la faja del Pacífico a la que podrían llamar “NICA”, a cargo de las organizaciones afines al gobierno ; otra, que comprendería la parte Norte y Central que podrían llamar “RA”, a cargo de las organizaciones de la sociedad civil que podrían transformarlas en las siglas de Repúblicas Autónomas y, por último, todo el Atlántico, en “AGUAS”, a cargo de las organizaciones costeñas y el FSLN. Así, cada quien, en sus respectivos países, se las verá como pueda y se enzarzarán en sus propias discusiones soberanas. Sólo los 30 de Junio de cada año, conmemorando la instalación del último Diálogo Nacional, y rotando las efemérides entre las nuevas fronteras de Managua, Matagalpa y Puerto Cabezas, se juntarán todos para recordar que alguna vez existió un país, como la antigua Checoslovaquia, llamado NICARAGUA.

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