viernes, 13 de noviembre de 2009

Centrales Sindicales de los sesenta y setenta


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CENTRALES SINDICALES EN LAS DECADAS DE LOS '60 Y LOS '70

Por: Freddy Quezada.*
I. EL REPUNTE DEL MOVIMIENTO SINDICAL.
Los primeros sindicatos nicaraguenses surgieron con un carácter artesanal correspondiente al nivel de la estructura productiva del país en la década de los 20 y 30 de este siglo (Pérez, Guevara, 1985:24-31). Otros autores le denominaron etapa mutualistaEn WP 4.2: Tipo/Fuente 4,10 - Desactivar.En 4.2: Tipo/Fuente 1,10 - Activar. (Gutiérrez, 1985:196-216).
"En los primeros treinta años de la historia del movimiento obrero de Nicaragua, podemos dar cuenta que se produjeron por lo menos siete huelgas en el sector urbano" (ibid:212). Analiza, el autor, solamente tres. Una, en 1919, impulsada por los estibadores del puerto de Corinto; la segunda, en 1920, promovida por los tipógrafos de Managua y, finalmente, en 1922, la huelga de zapateros en contra del taller más grande de la época, perteneciente a la Casa Constantino Pereira y Co.
Entre el ascenso y la muerte de Somoza García, el movimiento sindical tuvo reducidos espacios de auge, los cuales prontamente se vieron restringidos por la Guardia Nacional.
Hay algunos estudiosos (Vargas, 1980:10-5) que plantean este período como la integración del nuevo estado somocista y denominan la actividad de las centrales como "reformismo sindical". Llama a la etapa como la búsqueda de Somoza de "basarse ante todo en la integración de las masas al estado...es el período semi-populista y campechano del dictador. Se propuso subordinarlas a los objetivos de este através de concesiones a sus demandas (Código del Trabajo y libertad de movilización); de la utilización ideológica de la `Unidad Nacional' para hacerle frente al fascismo y del control estatal --no de la supresión-- de las organizaciones de masas" (ibid:10). Otros investigadores, como Gould (1986a:21), sostienen que el "sindicalismo somocista tuvo una `autonomía relativa' con respecto al régimen y como tal ayudó en la consolidación de una parcial hegemonía somocista en la clase obrera".
Después de 1960, el panorama sindical en Nicaragua se reanimó con el surgimiento de algunas sucursales de empresas transnacionales en el país, a la luz de la formación del Mercado Común Centroamericano. "Aunque Nicaragua es el país de América Central que recibió menos inversión extranjera, esa inversión se concentró en él en la industria manufacturera en mayor medida que en el resto del istmo. De 27.8% de la inversión extranjera total en el país en 1959, la inversión extranjera en industria manufacturera pasó a 54.4% en 1969, mientras el conjunto del área era ese año 30.8% " (Vilas, 1984:81). En las ciudades se fortaleció el movimiento sindical con el nacimiento de empresas que aparecieron al amparo del modelo de "sustitución de importaciones". Vargas (1980:18) coincide con Gutiérrez (1985:236) al declarar en este período un cambio en la dominancia del sector de los zapateros a obreros de empresas modernas. Prácticamente este período es de los más ricos en la historia sindical del país, ya que con la apertura reformista que se da en esta década, el movimiento sindical se reanima y es escenario de los principales conflictos no sólo obrero-patronales, sino de diversos sectores sociales frente a políticas gubernamentales. Gutiérrez (1977) informa, en su tesis de grado, que sólo en 1960 hubieron cuatro grandes huelgas en la ciudad de Managua.
CUADRO 1

HUELGAS OBRERAS EN SECTOR URBANO POR GREMIOS Y CIUDADES (1960)
GREMIO
AÑO
CIUDAD
Zapateros
1960
Managua
Trabajadores de construcción
1960
Managua
Zapateros
1960
Managua
Trabajadores de aceite
vegetal
1960
Managua
Trabajadores municipales
1960
Matagalpa


Fuente: Basado en Gutiérrez (1977: Anexo, Cuadro VI.3).

Desde otro extremo, y en la siguiente década, un autor (Campos, 1972:243) cercano a las esferas oficiales de la administración de Somoza Debayle, y a su manera, lo reconoció así en el balance de la primer gestión gubernamental del tercero de los Somoza: "En los cinco años de su Gobierno se realizaron, como complemento del Código del Trabajo, muchísimas reformas básicas que (...) vinieron a corregir el sistema de legislación, fortaleciendo los derechos de los trabajadores (...) Nueve conflictos serios fueron solucionados por las Autoridades del Ministerio del Trabajo...salvando el empleo constante a más de 25 mil trabajadores que encontraron la justicia en su administración".
Los sectores de trabajadores que componían las organizaciones sindicales estaban concentrados en las empresas de construcción, textiles y mecánica. Vilas (1984:102) constata que "A fines de la década de 1970 la clase obrera urbana sumaba unos 113,000 trabajadores (en la industria, la construcción, el transporte, la producción de energía y sectores asimilados) o 20% de la PEA no agropecuaria"; sin embargo, el peso de los sectores artesanales aún comparecía muy fuerte. Todavía en el primer semestre de 1960, los zapateros del taller de calzado "La California" iniciaron una huelga que duró tres semanas, punto que demarcaría la aparición de los obreros de la construcción como nuevo actor de los futuros conflictos.[1] "La derrota final de los zapateros marcó el fin de su sindicato, fin que estaba decretado por la desintegración del gremio artesanal ante el surgimiento progresivo de modernas fábricas del calzado" (Vargas, 1980:19). Al final de la década, habría que sumarle a dos sectores que después tendrían relevancia para el país: Los maestros y el sector salud.
La organización en el campo nicaragüense se estimuló esencialmente con la Confederación de Campesinos y Trabajadores Agrícolas de Nicaragua (CCTAN) de inspiración socialista, la cual fue reprimida hasta llegar a desaparecer a finales de la década del 60. En las Memorias del V Congreso de la F.T.M.(1962:33-45), Domingo Sánchez, Chagüitillo, secretario de Acción Campesina de la época, narra algunas de las más connotadas injusticias en contra de los trabajadores agrícolas, sobre todo del café y el algodón. "El aspecto que presenta esa masa abigarrada de seres humanos es deprimente; allí son víctimas del alcohol, de los tahures, de los buhoneros, de rufianas y prostitutas...cuando se van a otra hacienda...siempre se encuentran que son los mismos precios por el corte, los mismos salarios de hambre, igual el robo de la rata, las mismas medidas, el mismo tugurio para el alojamiento, tal vez sólo ha cambiado la ideología política del nuevo patrono: si el anterior era conservador, este talvez sea liberal, pero las condiciones de trabajo y la explotación son iguales (Grandes aplausos)" (ibid:36-7). La labor organizativa de los trabajadores agrícolas se volvió a retomar hasta en los albores del triunfo de la revolución, con la Asociación de Trabajadores del Campo (ATC) de orientación sandinista. El resto de organizaciones no pudo articularse con las tomas espontáneas y frecuentes de los campesinos cuyas simpatías inalámbricas oscilaban desde el consevadurismo hasta el sandinismo mismo.
Antes de 1979 en Nicaragua existían solamente 133 sindicatos con 27,000 afiliados, reconocidos oficialmente por el Ministerio del Trabajo (CIERA, 1985:44)[2]. Pese a que la ley de registro de asociaciones era muy amplia, el régimen anterior impidió de hecho la afiliación y la legalización de los órganos representativos de los trabajadores. Una parte significativa de los sindicatos legales pertenecían a la Confederación General de Trabajadores (CGTd), de visible inclinación al régimen, por lo que se conocía como la central oficialista. El resto estaba compuesto de sindicatos afiliados a la Confederación de Unificación Sindical (CUS) y otros en menor escala de distintas orientaciones.
Los sindicatos no reconocidos jugaron un papel de primer orden en el derrocamiento del régimen somocista. Expresaron, al finalizar la década, su unidad en algunas estructuras como el Movimiento Pueblo Unido y el Frente Patriótico Nacional. En el capítulo siguiente se presentará una interpretación más amplia de la génesis, desarrollo y participación de los trabajadores en estas dos estructuras. Por hoy, lo que aquí interesa destacar es la En WP 4.2: Tipo/Fuente 1,10 - Desactivar.En WP 4.2: Tipo/Fuente 4,10 - Activar.convergenciaEn WP 4.2: Tipo/Fuente 4,10 - Desactivar.En 4.2: Tipo/Fuente 1,10 - Activar. que sufrieron casi todas las confederaciones, de las cuales el régimen, en sus postrimerías, no logró hacer diferencias para reprimirlas. No hay más remedio que decir que el enemigo que siempre las separó, por los modos de deshacerse de él, terminó al final, sin desearlo, uniéndolas.
II. ALGUNAS REFLEXIONES.
Tradicionalmente se ha considerado a los sindicatos como la expresión natural de la lucha de clases. El modelo europeo que siempre hemos conocido, nos señala que los sindicatos nacen como la defensa natural de los trabajadores ante la voracidad de los capitalistas. Se ha creído, en consecuencia, que basta la existencia de un partido vanguardia de la clase que, junto a los obreros organizados y los campesinos, tome el poder con una concepción política de alianzas correcta. Para no usar expresiones de los ya conocidos clásicos de esta racionalidad, reproduciremos a continuación a una de sus seguidoras centroamericana, aunque sólo sea por tener una referencia vecina: "El medio más generalizado para hacer efectivo este tipo de lucha o la forma en la cual se materializa el mismo, es sin duda, la lucha sindical, por la cual los obreros, presentan sus reivindicaciones ante el patrono a fin de que sean atendidas y en caso contrario, esta situación conduce a la huelga... Podemos decir, que la esencia de la lucha económica no es más que la obtención de reformas parciales y secundarias" (Navas, 1979:37). Si las cosas hubiesen sido realmente así, tal como las presenta la autora guatemalteca, el movimiento sindical latinoamericano hubiese sido esencialmente antipartidario. Desgraciadamente no ha sido así. Como en la mayoría de los países latinoame­ricanos, el movimiento sindical en Nicaragua nació a partir de los intereses de los partidos políticos (CIERA, 1985:22) y, no necesariamente, de partidos de izquierda. Una buena parte de los primeros sindicatos nicaragüenses fueron de inspiración liberal[3]. Incluso, en los centros más tempranos de mayor concentración obrera, como el Ingenio San Antonio, los primeros brotes de organización obrera se vertebraron al amparo del sandinismo primero y del somocismo después. "La ideología liberal de los trabajadores (del ISA) era bastante elástica aunque siempre se apegaba a ciertas nociones básicas de anti-imperialismo, justicia social y la lucha anti-oligárquica. La elasticidad de la ideología política, en parte condicionado por los altos niveles de antagonismo en contra de la oligarquía conservadora y por la naturaleza inter-clasista del Partido liberal, permitió a muchos trabajadores liberales apoyar primero a Sandino y después a su verdugo" (Gould, 1986b:27). Godio (1987:292), un notable historiador del movimiento obrero latinoamericano, constata el fenómeno, al parecer muy extendido, del paralelismo sindical: "en muchos países latinoamericanos el movimiento sindical ha sido organizado desde los partidos políticos y no desde la unidad de producción. De este modo, el `mundo sindical' queda subordinado a los vaivenes de los enfrentamientos políticos interpartidarios". Kaplan, un especialista de los movimientos sindicales del subcontinente, (1983:191), por su parte, señala sin amaneramientos la desgarradura, clásica desde las disputas Lenin vs Luxemburgo, que angustia a la izquierda latinoamericana: "Hay una ambigüedad permanente que recorre la mayor parte del pensamiento de la izquierda, que es la de si la clase obrera es realmente un actor histórico que se autolibera a sí mismo y libera al resto de la sociedad, o es una especie de víctima en situación de inferioridad o de tutela y que tiene que ser redimida por actores externos". Por último, Vitale (1986:55), en un atrevido balance de 100 años de luchas del movimiento obrero latinoamericano, se queja de la confusión que siempre ha reinado entre los estudiosos por el "paralelismo sindical": "Se han publicado historias donde se confunde clase, movimiento obrero, sindicatos y partidos. Por eso, muchas de esas obras no son en rigor historias del movimiento obrero sino historias de sus organizaciones sindicales y políticas". En cierto sentido, para Nicaragua, Ortega (1987), un conocedor carnal de las luchas de los trabajadores, expresa el fenómeno del paralelismo sindical, aunque le reconoce algunas bondades y, arriesgando hacer de la necesidad una virtud, entiende el fenómeno con alguna aproximación, sobre todo de cara a las organizaciones vinculadas al Frente Sandinista de Liberación Nacional.
Con todo, no podemos dejarnos traicionar por la retrospectiva que produce el éxito, es decir, por entender cada episodio de las luchas sindicales pasadas como medios necesarios para conducirnos al triunfo que inobjetablemente le debemos al FSLN. Si concebimos una teleología así, nos encontraremos con una predestinación mágica de la toma del poder por los sandinistas. Sería el peor modo de rendirle tributo a quien sinceramente se lo merece. La revolución nicaragüense tuvo un aliado fiel en el movimiento obrero pero, hay que reconocerlo, no fue ni su En WP 4.2: Tipo/Fuente 1,10 - Desactivar.En WP 4.2: Tipo/Fuente 4,10 - Activar.fuerza dirigenteEn WP 4.2: Tipo/Fuente 4,10 - Desactivar.En 4.2: Tipo/Fuente 1,10 - Activar. ni su En WP 4.2: Tipo/Fuente 1,10 - Desactivar.En WP 4.2: Tipo/Fuente 4,10 - Activar.fuerza principal.En WP 4.2: Tipo/Fuente 4,10 - Desactivar.En 4.2: Tipo/Fuente 1,10 - Activar. Muchas de las interpretaciones que existen de autores nacionales e internacionales, quizás para alabar con nobleza pero desmesuradamente a su sujeto de estudio, han intentado presentar a un movimiento obrero engañado mientras estuvo orientado por centrales reformistas o democráticas, y profundamente consciente cuando se integraron en centrales revolucionarias. Olvidan que estas, muchas veces, entregaron luchas en aras de alianzas políticas conservadoras o tácticas partidarias ultras para no comprometer sus fines últimos, del mismo modo que aquellas circunscribieron el área de muchas luchas para no verse enfrentadas a la perspectiva del poder prefiriendo enajenar esa responsabilidad en partidos ajenos a la clase. Así, casi siempre las reivindicaciones del movimiento obrero organizado nicaragüense se vieron sacrificadas por razones, incluso, opuestas. Desde luego, no podemos olvidar que el peso fundamental de las derrotas de los trabajadores sindicalizados del país descansó en buena parte en la represión que ejerció el régimen. Pero sería demasiado simple atribuirle toda la responsabilidad.
La combinación de estas causales impidió, en gran parte de las dos décadas de este estudio, el desarrollo de los sindicatos como órganos de la sociedad civil. No es así para los últimos dos años de la década de los setenta. Al explotar toda una cadena de luchas, no solamente obreras, que transformaron radicalmente la sociedad nicaragüense, la sociedad civil alcanzó su plena madurez. Y nada mejor, aunque hay algunos que aún dudan de que exista sociedad civil en Nicaragua, que una revolución como la del 19 de Julio de 1979 para demostrarlo.
III-. ORIGENES DE LAS CENTRALES
A excepción de la FSMN y de la CGT, todas las Centrales sindicales más importantes de Nicaragua nacieron a partir de los años sesenta. En los setenta se gestaron una buena parte de ellas. Sin duda, el sector de los trabajadores más disputado de estas dos décadas fue el sector de la construcción donde siempre ha dominado la corriente CGT(i) que simpatiza con el PSN; en menor medida, algunas plantas industriales de Managua y otras ciudades del Pacífico, también fueron testigos de fuertes enfrentamientos entre las corrientes sindicales, esencialmente las que obraron en nombre del marxismo. El FO, la CAUS y las pequeñas corrientes sindicales de las tendencias sandinistas intervinieron en mayor o menor grado en los planteles de la construcción. La CUS y la CTN, por su parte, tuvieron una fuerte influencia en los puertos, en los ingenios azucareros, en el sector servicios y en algunas plantas industriales. ANDEN y FETSALUD en sus respectivos ámbitos salariales de magisterio y parámedico. La ATC, por último, en la fracción agrícola de trabajadores. Como todas las corrientes tuvieron un profundo sello político, venido de sus respectivos partidos dominantes, hay que conjugar cada lucha del movimiento obrero con los propósitos políticos de cada partido que animó la coyuntura del caso. En Nicaragua es muy difícil hablar de cualquier lucha obrera sino se le enmarca dentro de alguna táctica partidaria. Por ejemplo, las luchas de los obreros de la construcción en contra de las 60 horas en 1973, sirvió de alguna manera al PSN, que lo controlaba, para consolidar un frente común con los partidos denominados a sí mismos democráticos y fundar más tarde la Unión Democrática de Liberación (UDEL), dirigida por Pedro Joaquín Chamorro, director de La Prensa. Sin embargo, si la lucha consolidó un bloque antisomocista, también, en otra dirección, abrió la oportunidad para que se fortalecieran corrientes anticapitalistas como el FO y la CAUS, que formaron células en una gran cantidad de planteles agitando su programa socialista radical, pese a las acusaciones mutuas que se hacían de traicionar la causa del proletariado por avanzar bajo banderas marxistas distintas, soviética la una, y maoísta la otra.
3.1. Reseña de las centrales sindicales de los '60 o antes.
FSMN: Nace en 1947. Dió grandes batallas a finales de la década del 60 y comienzos del 70. Gozó de gran apoyo estudiantil y obrero. La desbarató Somoza y resurgió un movimiento de maestros hasta en 1977 con ANDEN. No tuvo una orientación
CGT(i): Nace en 1963 como separación de la CGT que, a su vez, nació en 1950 y que se dividió en 1960 en CGT(o) y en UGT. Se vincula al PSN y a sus posiciones políticas de orientación pro-Moscú.
3.2. Reseña de las centrales sindicales de los '70.
CUS: Nace el 6 de Abril de 1972. Venía del antiguo Consejo de Unificación sindical. Se identifica con la ORIT-CIOSL.
CTN: Actualmente existen dos. Nació el 6 de Septiembre de 1972. Venía del antiguo MOSAN (Movimiento Obrero Sindical Autónomo de Nicaragua) fundado en 1963. De inspiración social-cristiana. Afiliada al CPUSTAL y al CMT.
CAUS: Nace en 1973. Influenciada por el PC de N. Tiene relaciones fraternales con todos los sindicatos revolucionarios pero no mantiene relaciones orgánicas con ninguna corriente internacional.
FO: Fundado en 1974. Influenciado por el MAP, de orientación marxista.
FETSALUD: Fundada en 1975. Tuvo una influencia de la CTN y del FO hasta finales de la década del setenta.
ANDEN: Nació en 1977. Tuvo una alta dominancia del FSLN.
ATC: Fundada en 1978 con obreros agrícolas de los departamentos de Carazo y del Occidente del país. Prácticamente estuvo hegemonizada por el FSLN.
MSPT: (Movimiento Sindical Pueblo Trabajador). Nació en 1977 como producto de una línea política de la GPP para influenciar a los trabajadores urbanos.
COR: (después se denominarían CLT) : Nace en 1977 como producto del reflejo político de la Tendencia Proletaria del FSLN para realizar trabajo en las fábricas de las ciudades.


CUADRO 2 CENTRALES SINDICALES EN LOS `60 Y `70.
Fuente: Elaboración propia. Una lista parecida ofrece Velázquez en su Anexo I (1986:118) pero no incluye en ella a la ATC y, por el contrario, equivoca la inclusión de la CGTAN en en 1969.

* En 1977 se dividió en dos corrientes conocida, la una, como CGT (i) del barrio San Cristóbal, integrada después a la CST, y, la otra, como CGT (i) del barrio Altagracia. Lara (1978:9) narra un poco la historia de esta escisión.


IV.- LUCHAS PRINCIPALES DE LOS AÑOS '60 Y '70.
4.1. La década del sesenta: el nacimiento de los sindicatos.
La década de los años sesenta, para el movimiento sindical nicaragüense, representó, sin menoscabo de sus antedecentes, el primer acto de la aparición de la clase obrera en un escenario moderno, esto es, la industrialización en las ciudades como producto de la implementación del MCC dentro del espíritu de sustitución de importaciones. Si bien esta "seudo industrialización" (Torres Rivas, 1980:263), como gustan de calificarla sus críticos más amables, no generó un proletariado vigoroso, en el sentido estructural, por las razones en que fue concebido este proyecto, más bien de acabados y retoques finales. En otro sentido, no obstante, los obreros que nacieron al amparo de concepciones de desarrollo de esta naturaleza, mostraron un reagrupamiento rápido y un despliegue de luchas intensas que tendrían su cénit en la siguiente década. Existían condiciones para ello. Vilas (1984:104) señala que, para esta década, "las concentraciones proletarias eran mayores en la ciudad que en el campo." La situación brindó la oportunidad para construir organizaciones sindicales básicamente en las ramas textileras, alimenticias, metalmecánica y la consolidación en el sector de la construcción. De esta manera prevalecieron sindicatos de empresas cuyo número de trabajadores siempre osciló entre 30 y 49 miembros (IHCA, 1982b:18). Aún en el campo, tradicionalmente inexpresivo, se vertebraron algunos sindicatos.
En todo el estudio del decenio, basado en CST (1984), Gutiérrez (1985) y elaboración propia construida a partir de rastreos de La Prensa, Novedades y periódicos obreros de la época, notamos un verdadero auge del movimiento sindical inscritos en una coyuntura política que se hace más delicada a medida que los sucesos avanzan hacia inicios del año 1967, cuando se efectuó la masacre de una marcha de la oposición donde participó un significativo número de obreros y campesinos, contra la administración de Somoza Debayle.
Los '60, en sus inicios, marcaron dos fenómenos importantes: primero, la división de la CGT en dos corrientes, la somocista y la socialista que, para distinguirse de la primera, agregaría una I entre paréntesis, manifestando así su independencia; segundo, el ocaso de los zapateros como capa obrera dominante en los conflictos, dando lugar en el escenario a los obreros de la construcción. El ascenso del movimiento en su conjunto, determinó el nacimiento de dos centrales obreras (CUS y MOSAN) y una campesina (CCN), que dirigieron algunas luchas significativas, sobre todo en las plantas industriales recién fundadas en Managua, en algunos de los ingenios azucareros de mayor envergadura y en muchas comarcas del norte del país.
El gobierno, por su parte, se vió obligado a responder básicamente en dos sentidos: por un lado, con la ley de reforma agraria y, por el otro, con la ley del salario mínimo; una opción para los asalariados y otra para los campesinos. Aún hoy se discute en las memorias de las distintas centrales si las medidas respondieron a una racionalidad modernizante del régimen para la expansión de su modelo, o a las presiones de los trabajadores y de los campesinos.
El año que podríamos llamar, sin temor, crítico de esta década, fue 1967. Importante tanto desde el punto de vista puramente sindical como político. Fue el año en que más sindicatos se fundaron y, en su despegue, fue testigo de la masacre conocida como "22 de Enero". Gutiérrez (1985:240) señala que entre las víctimas en ese acto deberieron morir campesinos de la CGT(i) que "fueron invitados por los organizadores del congreso a participar en una manifestación que con intenciones golpistas tenía montada ese día la oposición conservadora a Somoza". Después del suceso, paradójicamente, los obreros fabriles empezaron a fundar sus sindicatos preparándose, de seguro, para las luchas que se avecinaban. Casi podríamos asegurar, sin mayores pruebas, porque no existen o son de difícil obtención, que estos sindicatos nacieron acompañados tanto por una necesidad legítima de defensa obrera como por proyectos preconcebidos de expansión de partidos políticos o de centrales internacionales con interés de fundar filiales en el país. Nacieron, digamos, con acompañantes que se giraron invitación a sí mismos, en una lucha en la que no se podía excluir a nadie y en la que de hecho imprimirían, cada partido o central en jeu, sus visiones políticas y sus proyectos de gobierno alternativo. El defecto, o la virtud, según sea, se expresaría dramáticamente en la siguiente década.
Desde mediados de 1967 hasta finales de la década, el florecimiento declinó y marcó la contraofensiva del gobierno por imponer su voluntad. Ciérrase el período, sobre todo para el campo, con la muerte de Bernardino Díaz Ochoa y Catalino Flores, dirigentes campesinos próximos a las orientaciones del FSLN. No es si no hasta después del triunfo de la revolución sandinista que el campesinado recobrará niveles organizativos verdaderamente serios. Los asalariados urbanos, por su parte, específicamente tres sectores: maestros, parámedicos y obreros de la construcción, acusaron resistencias cuyas expresiones, en el siguiente decenio, brindarían las batallas tenidas por más gloriosas de los asalariados de las ciudades de Nicaragua.
1960: Congreso de la CGT celebrado en Rivas. Separación definitiva de los socialistas y los somocistas en la CGT. Huelga del SCAAS acatada por más de 3 mil trabajadores de 80 planteles de Managua. Huelga de zapateros en más de 89 talleres con un promedio de 890 trabajadores involucrados. Se promulga el Código de Radio y Televisión denominado como "El Código Negro".
1961: Se organiza el MOC (Movimiento Obrero Cristiano). Mezcla el sindicalismo con los objetivos de la Iglesia.
1962: Fundación de la Confederación Campesina Nicaragüense (CCN) en las cercanías de Chinandega. Fundación del Movimiento Sindical Autónomo de Nicaragua (MOSAN) que nace del MOC. Huelga del SCAAS. El Estado reconoce el pago del séptimo día y las vacaciones en forma proporcional.
1963: El movimiento obrero nicaragüense está concentrado en Managua. Menos del 1% de los trabajadores rurales asalariados estaban organizados. Sólo 275 uniones estaban registradas oficialmente. La mayoría eran inefectivos y no estaban activos. Huelga de los trabajadores portuarios de Corinto y San Juan del Sur; fueron reprimidos por el Batallón Somoza. Se promulga la ley sobre salario mínimo y se elaboran tablas para aplicarse en todo el país. Se promulga la ley de Reforma Agraria. Se permite, a partir de este año, representación obrera en los organismos del Estado controlados por la CGT(o).
1964: Se organizan Sindicatos Industriales en la industria de plástico y confección de vestidos. Formación del Consejo Sindical Nicaragüense, compuesto por la CGT(o), la Federación de Trabajadores Unidos de Nicaragua (CTUN) y la Federación Obrero-Campesina de Nicaragua (FOCN). Huelga de la Singer Swing Machine, única huelga declarada legal por el gobierno en esos años. Huelga del SCAAS. Huelga del personal paramédico en el Hospital San Vicente de León.
1965: Formación de sindicatos agrícolas de la comarca de Pavona, Pantasma y Santa Rosa. Formación de sindicatos en la industria automotriz, la industria del vestido, agrícolas de Sébaco e industria de productos lácteos.
1966: Formación de sindicatos de radioperiodistas, aserríos de Managua, Sindicato de trabajadores de hoteles, meseros y similares de Managua, trabajadores de radio y televisión. Creación del sindicato de trabajadores agrícolas de la comarca Santa Rosa del Peñón en León. Se suprime el principio de la educación laica instaurada desde 1893 por la revolución liberal de Zelaya.
1967: Formación de sindicatos en la fábrica INCA, Plásticos MABER, Camas LUNA, Gemina, Hospital San Juan de Dios, Obreros del volante de Granada. Se organiza SETINSS (Sindicato de empleados y trabajadores del INSS), del Hospital San Antonio de Masaya, METASA, parceleros y trabajadores agrícolas de la Tranca, Wasaca, El Bijao, Quilinlito y otros. Huelga del SCAAS. Destrucción del sindicato de los trabajadores de ingenios azucareros de Rivas, propiedad de Somoza Debayle. El 22 de Enero caen varias víctimas campesinas que habían llegado a Managua invitadas a un Congreso promovido por la CGT(i).
1968: El Consejo Sindical Nicaragüense se convierte en el Consejo de Unificación Sindical (CUS). Afiliado al Instituto Americano para el Desarrollo del Sindicalismo Libre.
1969: Se organizan los trabajadores de las plantaciones bananeras de Chinandega. Se crean también algunos núcleos sindicales en la plantaciones de café en el norte del país. Caen víctimas de la represión dos dirigentes campesinos: Catalino Flores y Bernardino Díaz Ochoa. En el Ingenio San Antonio se crea el sindicato blanco.
4.2. La década del setenta: huelgas y paros.
Esta década es prácticamente el ciclo histórico más intenso de la política nicaragüense en este siglo. Desde el punto de vista sindical no lo es menos. Si pudieramos describir una curva, basados en Rivas, Molina (1983a, 1983b) y una elaboración propia que construimos con los periódicos principales de la época, diríamos que en 1974 se marcó el punto más alto de las luchas y en los inicios el punto más bajo[4]; el final, como se sabe, se coronó con el triunfo de la revolución nicaragüense. Esto no significa, por supuesto, que en los años anteriores o posteriores no hayan habido luchas importantes, memorables incluso. 1978, por ejemplo, fue testigo de grandes batallas aunque, a nuestro juicio, hayan sido de carácter defensivo. Lo que deseamos expresar, con 1974 como techo de las luchas sindicales, es un punto maximun en una escala dada donde abundaron muchos puntos conflictuales. Después, las acciones del FSLN (con el asalto a la casa de Chema Castillo) vendrían a introducir un nuevo elemento en el panorama de las luchas obreras. En adelante, las acciones reivindicativas de los asalariados no dejarían de tener una marcada impronta política en contra de las severidades del régimen y de la restricción de los derechos laborales, como producto de los reiterados Estados de Sitios. Probablemente aquí esté la explicación del descenso de la curva conflictual que sólo retomará vuelo a partir de finales de 1977, donde nuevamente el FSLN acusó un papel protagónico con los espectaculares golpes militares en varias ciudades del pacífico.
Esencialmente fueron tres los grandes actores asalariados en este decenio: los maestros en el despegue, los obreros de la construcción a continuación y los hospitalarios con una de las huelgas más largas de la historia. Indudablemente no hay que olvidar en la inclusión al movimiento estudiantil y barrial[5] que pasó a dirigir las actividades de masas insurreccionales a comienzos del 78, orientadas más o menos orgánicamente por el FSLN en sus tres tendencias. Sin embargo, por el objeto específico de nuestro estudio, decidimos no enfatizar con mucha fuerza este sector social, porque sus características la distinguen del movimiento sindical. En Nicaragua existen muchos estudios, y ha merecido muchas reflexiones, el peso, la naturaleza y el perfil de esta "tercera fuerza" (Nuñez, 1986) como la suelen llamar algunos sociólogos, de respetable vuelo teórico, que siguen viendo en ella el principal aporte de la revolución nicaragüense a las revoluciones mundiales.
En 1970, los maestros de Managua, por una serie de despidos realizados por el Ministro de Educación, Antonio Mora Rostran, decidieron irse a una huelga que prácticamente cubrió los últimos meses de 1970. Gozó de la solidaridad de todas las centrales sindicales, a excepción de la oficialista. El gobierno respondió con dureza despidiendo, encarcelando e intimidando a los dirigentes del gremio que, al final, lograron una victoria pírrica. El período estuvo cargado de tensiones y de movilizaciones. El gobierno en el punto más bajo de la huelga logró crear un sindicato blanco, que utilizó en adelante como un instrumento para asimilar los futuros conflictos magisteriales, que volvieron a resurgir con intensidad hasta 1977.
La represión en los dos años siguientes (71-72) empezó a ser dominante y a comunicar un perfil cada vez más autoritario al régimen. Como contrapartida a la represión de los conflictos en el campo y la persecución a los guerrilleros en las montañas, se inició desde las universidades y del movimiento estudiantil campañas que pasaron a llamarse "Navidad sin reos políticos" y que, año con año, hasta el triunfo de la revolución, habrían de impulsarse con las madres de los reos políticos a la cabeza. Una manifestación de este tipo fue la que sorprendió el terremoto de 1972 en el atrio de la Catedral de Managua. Sin duda, la sociedad nicaragüense se estaba polarizando.
Después del terremoto, los obreros de la construcción, llamados a trabajar 60 horas semanales, en nombre de la reconstrucción de Managua, se rebelaron contra el régimen y las cámaras patronales de la construcción. Batallaron más de 5 mil de ellos, en una de las páginas más brillantes de la historia del sindicalismo nicaragüense. 29 días duró la huelga del SCAAS, lográndose el regreso a la jornada de 48 horas, y obteniendo como consecuencia una conciencia de fuerza y de seguridad en sí misma que la habría de llevar, en los años sucesivos, a otras huelgas en contra de la carestía de la vida y en solidaridad con otros sectores en lucha. El conflicto abrió las puertas, también, a otras fuerzas que encontrarían en este sector a su elemento natural, tales como el Frente Obrero, la CAUS, la Liga Marxista Revolucionaria y las corrientes sandinistas, minoritarias en el movimiento obrero.
Los hospitalarios también compartieron el elenco de actores salariales que dominaron este decenio. Desde Marzo hasta Abril de 1974, se efectuó una huelga en todo el país por aumentos salariales concitando la solidaridad de otros sectores, fundamentalmente el movimiento estudiantil y los obreros de la construcción con el prestigio de su triunfante lucha anterior.
Desde finales de 1977, empezó una fuerte desestructuración de los sectores asalariados que resintió la pujanza de las luchas y, permitió mayor maniobrabilidad a las acciones del régimen que tomó la contraofensiva culminando, en medio del conocido terror de la época, con asesinatos de obreros en sus centros de trabajo. Son célebres, al respecto, la eliminación de dirigentes en huelga de fábricas como SOLECTRA Industrial, KIKATEX, Y STANDARD STEEL. La situación, desde luego, hizo refluir el protagonismo de los asalariados industriales. Sólo los hospitalarios, para este año, mantuvieron una huelga que duró varios meses, prácticamente en declive por las intransigencias del régimen hasta coincidir con el asalto al Palacio Nacional, por un comando del FSLN Tercerista, que anunció definitivamente las acciones insurreccionales que preparaba el FSLN como ofensiva final y que tuvo su feliz culminación en Julio de 1979.
No se puede decir que algunas centrales no hayan participado en la insurrección antisomocista. Cada una, a su manera, y desde sus sitios naturales de lucha, contribuyeron decisivamente al derrocamiento de la Dictadura Militar Somocista. Ningún autor, por lo menos que nosotros conozcamos, ha trabajado con paciencia y rigor la participación militante de los distintos afiliados de cada central existente en el país, en la lucha insurreccional. El defecto ha servido para exageraciones de cada una de las centrales y pretigiar, con ello, su presencia en la revolución. No obstante, nosotros pudimos comprobar, a través de un rastreo periodístico de los setenta, que en los dos últimos años (78-79) participaron en toda suerte de paros y huelgas, a excepción de la CGT(d), todas las centrales sindicales (Véase Cuadro No. 3).
1970: Paro total de Aceitera Corona en Managua por despido de 20 trabajadores. Huelga en la empresa E. Chamorro. Huelga general de trabajadores de la educación. Movilizaciones estudiantiles y populares en contra del alza en el transporte y la leche. Huelga de trabajadores del Nejapa Country Club que duró 23 días.
1971: Campesinos del norte se trasladan a Managua para efectuar una huelga de hambre en protesta contra la represión.
1972: Huelga de auxiliares de enfermería de los hospitales de Managua. Paro en la Aceitera Corona. Paros parciales en la construcción. En Managua se forma Comité Nacional Pro-Libertad de reos políticos y se lanza la campaña "Navidad sin Reos Políticos", apoyada por grandes movilizaciones estudiantiles y de masas. Terremoto en Managua.
1973: Huelga de trabajadores de METASA. Huelga de más de 5000 trabajadores de la construcción en contra de la jornada de 60 horas; dura 29 días y logran de nuevo las 48 horas. Huelga hospitalaria en siete centros asistencialse del país. Se funda la CAUS con sindicatos obreros metalúrgicos, electromecánicos y de la empresa Siemens. Huelgas en Fabritex y Metasa. Huelga en la Licorera Nacional. Demanda de libertad para los reos políticos del FSLN en huelga de hambre.
1974: Huelga del sindicato de la Industria Plástica. Nace UDEL (Unión Democrática de Liberación). Huelgas aisladas en planteles de la construcción de Juigalpa, Rivas, Managua y León. Huelga de Hospitalarios en todo el país, desde Marzo hasta Abril. Paros de casi todas las centrales en solidaridad con los hospitalarios. El 29 de Junio la CGT (i) y la CTN lanzan un manifiesto conjunto analizando la situación del país. Huelga de 1300 trabajadores de la construcción contra de la Cámara de la Construcción. Marcha de obreros aprendices de la Construcción bajo la dirección de la CAUS. Asalto del "Comando Juan José Quezada" a la casa de José María (Chema) Castillo.
1975: Huelga de trabajadores de la constucción y metalúrgicos. Movilizaciones estudiantiles en ciudades, en contra de la represión a los campesinos en las montañas. Invasión de tierras de campesinos de occidente a la hacienda los Arcos de León. Presentación de un pliego de peticiones de los mineros a las compañías mineras.
1976: Demandas obreras a Constructora Prado, línea aerea PANAM, la Rolter, Calzado Masaya, GRACSA. Despidos en FABRITEX, El Caracol, CECALSA, MANISA, Ladrillería Motastepe, Worth Sport, Albert Elia. Conflictos en el Ingenio San Antonio. Trescientos trabajadores de Nabisco Cristal introducen pliego de peticiones. 320 obreros de la construcción decretan un paro en protesta por el despido del albañil Isidro Téllez. Muerte de Carlos Fonseca Amador en las montañas.
1977: Despidos a trabajadores de NICAMAR, Constructora CODISA. Matarifes de León en huelga. Paro en ENALUF y hospitales. Allanamiento de la Guardia Nacional en recintos universitarios. Nace AMPRONAC. La Empresa Privada manifiesta la necesidad de un Dialogo Nacional. El Movimiento Estudiantil toma varias Iglesias, para demandar la libertad de los reos políticos. Golpes militares de la Tendencia Terceristas del FSLN en Masaya, Granada y en San Carlos. Nacimiento del Grupo de los 12.
1978: Muerte de Pedro Joaquín Chamorro. Insurrección en Monimbó, manifestaciones en todo el país en protesta por el asesinato de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal. Paros obreros y huelgas en todo el país decretado por el Comité Nacional de Huelga. Paros y marchas estudiantiles por la represión desatada por la Dictadura a raíz del asesinato del director de La Prensa. Venida del Grupo de los 12. Asesinatos de obreros en huelga en Solectra Industrial, KIKATEX, Standard Steel. Tomas de colegios en Masaya y Managua. Huelga decretada por la CGT (I) de 48 horas en solidaridad con la huelga de hambre de presos politicos. Paros en hospitales (ocho mil huelgistas, en 14 centros de salud) por demandas salariales. Paro decretado por el FAO, comercio cerrado. Insurrección en varias ciudades dirigida por el FSLN (Managua, Leon, Matagalpa, Masaya y en Estelí). Represión a los revolucionarios en todos los departamentos del país. Asesinato indiscriminado de jóvenes. Asalto al Palacio Nacional dirigido por Edén Pastora Gómez. Formación del Movimiento Pueblo Unido.
1979: Movilizaciones callejeras en todo el país en conmemoración del primer aniversario del asesinato del Director de La Prensa. Comienza otra huelga hospitalaria. Obreros de la construcción y el movimiento estudiantil (60 mil alumnos) en huelga. Se decreta gran paro nacional convocado por Frente Patriótico Nacional, Frente Amplio Opositor y el Movimiento Pueblo Unido. Reunificación de las tres tendencias del FSLN. Insurrección final y victoria contra la Dictadura Somocista.


CUADRO No. 3






V-. PROGRAMAS, ESTATUTOS, ORGANIZACION INTERNA.
5.1. Qué dicen de sí mismas.
AUTODEFINICIONES. A continuación reproduciremos una autodefinición de cada una de las centrales obreras en Nicaragua. Los dirigentes entrevistados para el efecto (INIES, 1987) son los dirigentes más representativos de la época actual; todos son los secretarios generales de cada organización[6]. Como esta parte del trabajo enfatiza mucho las décadas del `60 y el `70, no quisimos, sin embargo, retirar la autocaracterización de la CST (una central prácticamente del '80) por considerarla de importancia en la comparación con el resto de las confederaciones. Por otras razones, digamos, de carácter retrospectivo, hemos también elegido expresiones modernas sobre la semblanza de cada órgano, con la intención de ofrecer una imagen actualizada. De hecho, ninguna central ha variado el perfil ideológico-sindical que tenía de sí misma en las décadas anteriores.
ATC: Nosotros somos una organización que recoge la tradición de lucha de los trabajadores sandinistas, una organización defensora de la lucha y unidad de los trabajadores manuales, mecanizados y altamente calificados, con una experiencia más desarrollada en el sector agropecuario.
CAUS: La CAUS es una central sindical proletaria que responde a sus propias ideas y tesis, muchas de ellas elaboradas por el Partido Comunista de Nicaragua en el que reconoce la CAUS un fiel intérprete del sentir y las aspiraciones de los trabajadores del que tenemos independencia y autonomía pero nos identificamos en los principios; la dirigencia de la CAUS tiene como ideología el marxismo-leninismo; nuestra central lucha por el socialismo, pero sus bases son heterogéneas con unidad de criterios.
CGT(i): Nuestra central es clasista y revolucionaria, defiende los intereses de todos los trabajadores asalariados, independientemente de sus concepciones políticas e ideológicas, y menos aún de sus creencias religiosas, basándonos en la comunidad de intereses de clase ante la explotación capitalista en cualquier parte del mundo (...)
Nuestra central relativamente hablando, es pequeña pero con un gran prestigio nacional e internacional es la proyección de los priemros sindicatos que se organizan en Nicaragua...es la corriente clasista, independiente de los paridos tradicionales de ese tiempo y, a la vez, la central más revolucionaria de la clase obrera.
CST: La CST se define como una organización sindical que lucha en defensa de los trabajadores, por la defensa del poder revolucionario y por la incorporación cada vez más activa de los trabajadores en la gestión económica.
CTN: Nuestra organización tiene antecedentes históricos en la Juventud Obrera Cristiana; fue concebida ideológicamente como demócrata cristiana; aunque no es de carácter apolítico, sí hemos tenido una posición apartidaria que recoge fundamentalmente los principios de la corriente sindical demócrata cristiana; mantenemos una independencia y un acervo ideológico propio, somos una organización demócrata, enfrentamos la política de las otras corrrientes sindicales mundiales que son la comunista y la socialista. Nuestra central es democrática, demócrata cristiana y su principio fundamental es la autogestión.
CUS: Nos autodefinimos tanto en nuestros enunciados como con nuestro propio accionar, absolutamente independientes respecto a partidos políticos y grupos económicos, así como del gobierno central, inspirados en atender las necesidades e intereses que expresan y demandan nuestros militantes de base. La experiencia nicaragüense y también la universal ha demostrado de manera inequívocaque los particualres intereses de la clase trabajadora no se han correspondido con los otros sectores, aunque se presenten como abanderados de las aspiraciones de los trabajadores. Algunos de estos sectores han llegado al poder agitando las banderas del proletariado, creando posteriormente burocracias privilegiadas sustitutas de la clase dominante ... La independencia de nuestra confederación se sustenta en esta experiencia. Como todavía es realidad que en ninguna parte del mundo los trabajadores sean gobierno, el movimiento obrero debe conservar su autonomía y seguir luchando consecuentemente por sus reivindicaciones de clase.
FO: No es propiamente una central sindical. Es un frente amplio de masas, democrático. Influencia a algunos sindicatos para constituir una central. Tiene una corriente marxista predominante.
5.2. Ejercicio interno de democracia dentro de cada central.
Se ha insistido con demasiada frecuencia que la democracia interna de una asociación sindical prueba su relación con un determinado grupo por encima o por fuera de él; es decir, que según sea el grado de libertad interna de un sindicato así se podrá calibrar el grado de dependencia que pueda sufrir con respecto a los partidos que lo orientan. Quezada (1987:1-2), un solvente investigador de la trayectoria del movimiento obrero en Nicaragua, define la participación obrera como "una relación social cuya racionalidad descansa en la fuerza y en el control que un grupo ejerce sobre otro o sobre un conjunto de decisiones que le afectan o benefician en su desarrollo." Distingue dos modalidades en el ejercicio de poder de los órganos laborales. "A un lado, podemos situar aquellas modalidades de participación que no deciden más allá de atingencias menores sin efectos que alteren el perfil de cualquier Estado central; a otro, las formas de gestión cuya voluntad y ejercicio no admite más que la opinión votada o consensuada de los miembros participantes y cuyas decisiones envuelve la vida de todos, y de algún modo son parte de una correa mayor que tiene que ver forzosamente con asuntos de un Estado, digamos, de nuevo tipo; es decir, para regresar al punto de partida, con el PODER". En Nicaragua, una relación del segundo tipo sólo pudo observarse en los primeros meses de la revolución de 1979. Mezclado el ejercicio de poder con estructuras de otras capas sociales, el control de las organizaciones populares no sólo fue privativo de las organizaciones sindicales sino también, y sobre todo, de órganos de la población civil y milicias barriales. Debray (1979:82) describe impresionado este episodio de poder efectivo, sin reconocer su virtud, que no sólo se manifestó en las calles sino también en los centros de trabajo[7]. "Cuando toda la población de una capital, mujeres y niños inclusive, puede empuñar un arma y llevar un brazalete como distintivo de autoridad; cuando cada uno hace una barrera en la esquina de la calle para controlar la identidad del que pasa, quien va a controlar a su vez cien metros más lejos; cuando se puede detener y allanar a punta de fusil el carro del ministro porque no se sabe que acaba de ser nombrado ministro y que de todas maneras `Ministro?, no me interesa'--hay que elegir entre reconstruir un Estado a partir de cero o hundirse en la nada..." Más adelante, el político francés celebra la disciplina que el gobierno impuso a esta situación. "Esta anarquía fue de corta duración. En menos de dos semanas, el ejército y el gobierno lograron imponer la disciplina en el seno de las milicias populares, y desarmar, en toda la medida de lo posible, a aprovechados y delincuentes, suprimir las barreras abusivas y reabrir los negocios" (ibid). Coraggio (1987:33) atribuye a motivos menos ingenuos el desarme. "En un principio el FSLN encontró necesario contener e incluso reprimir las acciones de grupos considerados ultraizquierdistas (Brigada Internacionalista Simón Bolívar, PC de N, MAP-ML, FO) que intentaron imponer entre los trabajadores o campesinos consignas como las de control obrero, la toma de tierras y una abierta contraposición con la burguesía... La operación `Puño Sandinista' (septiembre 1979) recuperó para el Estado revolucionario el control de las armas en poder de la población civil. Se crearon y comenzaron a organizarse los principales aparatos revolucionarios de control militar y de seguridad interna: el Ejército Popular Sandinista (EPS) y el Ministerio del Interior". En lo referente al movimiento sindical, en un documento interno del FSLN (s/f:60-1), se confiesa algo parecido para la misma fecha: "...empezamos a construir la CST. Si ustedes recuerdan en los primeros meses se nos metieron ahí todos los de la Brigada Simón Bolívar, los trostkystas de la Cuarta que eran los que mandaban ahí, ellos te dirigían, estaban organizando las milicias obreras, la autogestión, la cogestión, etc, en las empresas... La primera tendencia de la CST es una tendencia un poco influida por los troskystas más radicales, les meten un breque y se van al extremo contrario... La influencia de nuestra Central, la situación de inestabilidad después del triunfo crea además en los obreros receptividad hacia los planteamientos oportunistas que hacían la CAUS y el FO".
Cada central dice ser profundamente respetuosa del centralismo democrático o lo que otras llaman democracia sindical. Es esperable que ninguna se incrimine a sí misma. En una entrevista que realizó INIES (1987) a todas las centrales sindicales, les preguntó acerca de los métodos utilizados por cada una de ellas para la elección de los miembros de su dirección. El ejercicio electoral interno, a pesar de lo moderno de las declaraciones, no ha variado. Prescindimos, por ello, de las declaraciones de la CST al respecto. Las entrevistas fueron realizadas a los secretarios generales de cada una. Casi todos, actores de las luchas en las dos décadas de nuestro estudio. Sólo Roberto Moreno, el secretario de la CAUS, no tuvo una incidencia directa en los años anteriores al triunfo, pero asumimos que en los métodos de esa central no se han operado cambios. El fenómeno nos autoriza de algún modo para asegurar la continuidad en este tipo de mecanismos de elecciones sindicales que se han mantenido sin perjucio de la retrospectiva en el enfoque.
En la entrevista sólo la CAUS y la CUS respondieron con el modelo clásico de una democracia real, aunque con diferencias importantes entre ellas. Las otras respondieron otra cosa distinta a lo que se les preguntaba o confesaron entender un modo muy peculiar de elección sindical. Nadie manifestó el tipo de votación ejercida, no sabemos si por decisión del editor de la revista de INIES se omitió o porque realmente no lo declararon. Es decir, si era a mano alzada, plebiscitaria, por aplausos, consensual, secreta, abierta, etc.
La CUS, si nos atenemos a sus declaraciones, tienen el modelo más horizontal de democracia interna, pues los sindicatos tienen la facultad de resolver por decisión mayoritaria los conflictos que se le presenten, teniendo la obligación de comunicárselo después a la confederación. En los congresos de la CUS pueden asistir un número de delegados sindicales que no tiene el límite que otras centrales imponen. La CUS es precisa solamente en el número de delegados mínimos para constituir un Congreso eleccionario. "La CUS está compuesta por doce federaciones; el congreso es el que hace una elección, se integra con 7 delegados por cada federación. En el caso de la CUS, nuestro congreso eleccionario requiere un quórum de 56 delegados, debido a que tenemos cuatro federaciones sin reconocimiento legal. [...] Los miembros de nuestros sindicatos y federaciones adoptan por sí mismos los acuerdos que estimen convenientes conforme sean el problema particular que afrontan y esos acuerdos se convierten en mandatos que la dirigencia de la Confederación debe cumplir (ibid:8).
En cambio, el Ejecutivo de la CAUS se reserva el derecho de admitir el número de delegados a su congreso. "Los dirigentes sindicales los elegimos en Asamblea General. En los sindicatos y secciones sindicales, en cada empresa hacemos asambleas para elegir dirigentes de sección y asambleas de sindicato para elegir la directiva... los delegados al congreso de la CAUS son nombrados por los sindicatos con la diferencia de que los organismos de dirección de la CAUS son los que dicen cuántos vienen por cada sindicato. En el Congreso se elige el Consejo Nacional y de ahí sale el Comité Ejecutivo Nacional, siendo la autoridad superior el Consejo Nacional" (ibid:7).
Para la ATC el método de elección es "un consenso nacional en torno a las líneas principales" (ibid:6). En tanto que el FO apoya "las asambleas nacionales y no por secciones". Estos dos extremos nos otorgan licencia para hacer un par de arios. Como se sabe, muchas veces el consenso dentro de organismos gremiales corre el riesgo de convertirse en un vehículo para adelantar posiciones verticales que avanzan casi siempre enmascaradas. Puede que alguna vez coincida el interés de toda una asamblea con un consenso; sería incluso deseable que así fuera siempre. Pero casi nunca sucede. Dominan las discusiones y un modo plural de ver las cosas que brinda poca oportunidad, a menos que el sindicato se paralize o se le imponga una línea, para que todos lleguen a ponerse de acuerdo entre sí. Usualmente los obreros En WP 4.2: Tipo/Fuente 1,10 - Desactivar.En WP 4.2: Tipo/Fuente 4,10 - Activar.votanEn WP 4.2: Tipo/Fuente 4,10 - Desactivar.En 4.2: Tipo/Fuente 1,10 - Activar. líneas, programas, tácticas y dirigentes distintos. Después la minoría se supedita a la mayoría, hasta el siguiente período electoral. En el otro caso, no podemos entender cómo el FO opone dos cosas que son complementarias y, aún cuando fueren contradictorias, las federaciones deben respetar siempre la voluntad de los trabajadores si estos deciden un lugar particular donde expresarse.
Por su parte, la CTN opera con una concepción administrativa rígida, y extraña a lo que divulga usualmente sobre sí misma esta central. Un órgano, que se reserva el derecho de diseñar un plan de organización y que otorga la facultad tangencial de enmiendas menores a los sindicatos que controla, no deja de llamar la atención que se tenga como un modelo democrático. Lo que ellos denominan "departamento de organización", elabora un plan "después este plan lo va a adaptar no sólo por confederación, sino por sindicato, y elabora sus planes y programas de acción... al cual no puede ir en contradicción radical con el plan general del departamento de organización " (ibid:7).
Es indemostrable si todas las disposiciones reglamentarias de las centrales referidas se cumplen o no. El único sitio donde se ponen a prueba lo que dicen las centrales de trabajadores es en las luchas. Y, como hemos intentado demostrar en otros lados, en todos los conflictos sindicales de este país no dejan de pesar las decisiones y los actos de los partidos políticos.
VI-. EVOLUCION POLITICA.
6.1. Nacimiento vinculado a la dinámica de los partidos políticos.
Como se ha dicho, las organizaciones sindicales han determinado sus conductas de acuerdo al humor de los partidos políticos que las influencian. La relación ha limitado, la más de las veces, una expresión real del movimiento obrero nicaragüense. Cuando llegan a expresarse usualmente se les señala como "sindicaleras" o luchas economicistas. Generalmente se les acusa, a los reclamantes de sus derechos, si estos emprenden una reivindicación por su propia cuenta, de no conocer su destino ni su papel directriz; de cegarse por conquistas inmediatas. Es el momento en que el partido influyente que se siente acusado, define la meta política de él en relación con cualquier lucha salarial entablada. Y, de esa manera, se absuelven a sí mismos de los cargos de los adversarios, del mismo modo en que estos, de seguro, actuarían de ser aquellos. Por supuesto, el fenómeno sólo es muy fuerte en organizaciones de orientación marxista, y especialmente cuando se recriminan entre ellas. Los sindicatos que se tienen a sí mismos como de vocación democrática, prefieren descargar sus aspiraciones políticas en partidos que no se definen como obreros o que, por lo menos, no hablan en nombre de una sola clase y hacen descansar su racionalidad en la defensa de una democracia que debe incluir el respeto de los derechos laborales. Son los que entienden la democracia como un fin en sí mismo.
Ambos casos se han visto en Nicaragua. Cuando una central habla con otra, o cuando se llama a emprender una lucha común o a constituir una alianza, se sabe que detrás están dialogando o poniéndose de acuerdo dos o más partidos políticos, sea que vayan a unirse entre sí para propósitos puramente sindicales o sea que acuerden combatir contra algún enemigo común. Tan es así, que los mismos dirigentes sindicales nicaragüenses no conciben cómo pueden existir sindicatos sin que esté detrás algún partido político; la suposición, real o ficticia, ha terminado por legalizar esta práctica, de tal manera que es natural su ejercicio, otorgando licitud al fenómeno. Carlos Salgado, a la sazón Secretario General de la CGT(i), dijo una vez: "Estamos plenamente convencidos de que toda organización sindical recibe el apoyo y la orientación ideológica y política de un partido...la CTN del PSC y la CUS del PSD. Nosotros...nos identificamos con el PSN" (IHCA, 1984:20c). Algunas federaciones, incluso, no habían terminado de nacer, como la misma CGT(i), y ya sus principales líderes invocaban la necesidad de ser conducidos por un Deus ex machina partidario, negando a la criatura desde el vientre. El citado Salgado, reconoció taxativamente que "la CGT(i) fue fundada por el PSN" (ibid, 1982a:16).
La mayoría de los secretarios de las centrales sindicales fueron o son militantes de partidos políticos. El hecho no debe ser censurable. Sucede en cualquier parte del mundo moderno. El problema es que en Nicaragua esos militantes lograron imponer, por encima de los intereses de los propios sindicatos, e irónicamente en nombre de defenderlos mejor, intereses muchas veces ajenos a los asalariados. La CTN, en este sentido, jamás ha logrado desprenderse de la influencia socialcristiana con la que nació. Del mismo modo que, en el otro extremo, el FO tiene fronteras indistinguibles del MAP; aún hoy siguen reconociendo con orgullo, en las entrevistas que conceden, tener "la totalidad del FO en manos del partido" (ibid, 1984:20c). La CAUS, un caso dramático, por su parte, nunca ha podido oponerse, aunque sea en algún ángulo, a las orientaciones del PC de N.[8] Y, ya no digamos, el caso de las pequeñas organizaciones laborales sandinistas controladas, en aquel entonces, exclusivamente por revolucionarios profesionales casi siempre de extracción estudiantil.[9]
Quizás tengamos que referirnos con expresiones menos categóricas a tres casos algo diferentes entre sí y con respecto al resto de sus homólogas: La CUS, la FSMN y FETSALUD.
El caso de la CUS es el único que podríamos denominar como estrictamente sindical. Es decir, un caso en que ningún partido político ha tenido un dominio absoluto, por lo menos en las dos décadas de este estudio. Un equívoco ha dado lugar a creer, pero hasta en los '80, que el PSD tiene un fuerte control sobre esta central. El mal entendido se ha originado alrededor de una declaración del VI Congreso de la CUS, efectuado en Agosto de 1983, donde aseguró que: "... aunque la CUS no constituye el brazo sindical de ningún partido político, debe de continuar manteniendo y fomentando relaciones estrechas, con todos los partidos políticos dentro y fuera del país, especialmente con los que sustenten la ideología social-demócrata, y se encuentren adscritos o en vías de pertenecer a la Internacional Socialista, (IS). (CUS, 1983:11)". Esta disposición creó una imagen de compromiso orgánico mutuo que, en verdad, no ha pasado más allá de una alianza simple con el PSD, a su vez inscritos dentro de otra alianza mayor, en la cual la CUS ha mantenido una independencia algo apreciable en los discursos de sus principales dirigentes y en el contenido de sus boletines. Su dependencia, no obstante, se encuentra en otro lado: en el ámbito internacional, en la CIOSL. Devota de sus fidelidades internacionales, la CUS no exhibe demasiado celo al decidir asuntos nacionales ante la presencia de representantes internacionales de su corriente sindical favorita. En muchos números de Solidaridad, actualmente el único periódico propiamente sindical en Nicaragua, curiosamente no se propagandiza tanto a los partidos políticos, a pesar de que se tiene alianzas con ellos, como a la CIOSL y las constantes delegaciones que arriban al país para constatar que el gobierno de Nicaragua respeta lo que ellos consideran como derechos de su filial nacional. Desde luego, estas visitas suponen compromisos, sea por interés, afinidad o agradecimiento, de parte de la CUS que, objetivamente, se reflejan en su estructura interna. Muy probablemente a ello se deba que comparta con sus enemigas la intolerancia de que tanto las acusa. No se observa en ningún número de Solidaridad que haya cabida de algún pronunciamiento disidente de parte de sindicatos que influencia. No logramos imaginar cómo todos sus miembros piensan exactamente igual en todos los problemas, todo el tiempo y en todos los centros de trabajo. Surge, en consecuencia, la duda que termina por asemejar esta central a los defectos de sus adversarias: existe, o existió alguna vez, democracia interna en esta confederación ?
La FSMN y FETSALUD, esta última la de sus inicios, pueden ser consideradas como centrales con democracia interna, a diferencia del resto de las centrales incluyendo a la CUS. Sin embargo, el rejuego interno era considerado más como una disputa entre partidos de distintos signos, que competían por controlar en exclusiva la federación, que como un fin en sí mismo que institucionalizara el libre juego de ideas en el seno de las cámaras de los trabajadores. Vistos dentro de un momento de lucha, era difícil distinguir el medio del fin; a cualquiera, en ese instante, le podía parecer una virtud. Para el caso de estas dos organizaciones, lo fue en cierto sentido. Por ejemplo, la FSMN, cuando emprendió las luchas de 1970, admitió en su seno una amplia libertad de corrientes, incluso antipartidarias. Iban desde simpatizantes sandinistas, socialistas, liberales, hasta maestros que defendieron la pureza de su gremio. Algo parecido a lo que ocurrió con las más célebres luchas del SCAAS, con la diferencia que en este la tutela del PSN siempre fue indiscutible. FETSALUD sufrió algo similar, a pesar de la CTN y, seguramente por eso, favoreció dentro de ella fracciones que llegaron a controlar el FO (MPUIF) y posteriormente el FSLN.
Lo notable de este malogrado mecanismo es que nunca fue entendido como principio, sino como un ámbito para imponer hegemonías políticas. Duró, por esas razones, muy poco o, para decirlo de otra manera, no se le imprimió la permanencia deseable que hubiera redundado en beneficio de quienes, sin saberlo, lo malograron; aquí si hubiese sido procedente hacer de la necesidad una virtud. Porque, como en el caso de FETSALUD, mientras duró la competencia entre el PSC, el MAP y el FSLN por controlarla en medio del fragor de sus luchas, animó una manera de conciliar diferencias sin paralizar la acción, votando democráticamente las tareas a emprender dentro de las más fuertes discusiones. Sin duda, siempre es más difícil unir que separar. Sin embargo, apenas una de las corrientes se supo dominante, terminó por erradicar una cualidad circunstancial digna de mejor suerte: la discusión libre. Abundaron, a partir de entonces, las disposiciones verticales y la ejecución de orientaciones de poca consulta y rápida obediencia. Sin embargo, las luchas que obligaron y seguirán obligando a los asalariados de este sector, así como a otros, siempre amenazará la estabilidad de quien se entiende como inamovible. La situación no deja de recordarnos el destino de aquel dios griego que derrocó a su padre con el concurso de sus hermanos para desplazarlos, en seguida, con su reino individual, sólo para ser desafiado, después, por algunos de sus hijos y recomenzar otra vez la batalla.
6.2. Agrupamiento por afinidad política.
La CUS y la CTN comparten ciertos principios que ellas llaman democráticos y que consideran ineludibles. El FO, la CAUS, la CGT(i) y las corrientes sandinistas coincidían, en mayor o menor medida, sobre el papel directriz de la clase obrera desde la más pura tradición marxista, con las consecuencias que la misma teoría supone, es decir, la necesidad de orientar desde un partido a la clase obrera, en especial a su fracción más dinámica, para conducirla a una sociedad justa e igualitaria, donde era imprescindible eliminar o neutralizar, incluso, a los dirigentes obreros de signo extraño que se opusieren. Significaba, para unos, arraigarse en el cordón industrial de Managua, como se propuso la CAUS y el COR o, para otros, desarrollarse en los estratos de la clase que demostraron más capacidad combativa contra la Dictadura y los capitalistas como el FO y, a su modo, la CGT(i). La CUS y la CTN que también dirigieron luchas de los trabajadores (por ejemplo en la Aceitera Corona y en los ingenios de Somoza), no hablaron de la predestinación del proletariado como dueño del futuro, aunque reconocían las virtudes de esta clase y hacían descansar su acento, más bien, en su vocación democrática para oponerla a lo que consideraban vicios totalitarios de la doctrina marxista; entre ellos, el ofrecimiento de un tipo de sociedad bondadosa que sólo unos pocos podían prever y la intolerancia sectaria de unos dirigentes prometeicos infalibles, predestinados por las leyes de una historia que sólo ellos podían descifrar. Es muy difícil saber cuál de ambos enfoques brindó los mejores frutos. Muy pocas investigaciones han otorgado alguna noción de cómo se votaban las luchas en la que decidían participar los trabajadores. En casi todas las entrevistas a viejos luchadores, se obvia este asunto o se deja asumir implícitamente al lector que las decisiones eran, las más de las veces, a mano alzada en asambleas abiertas. Ahora bien, si eligiésemos evaluar, en términos de éxitos y derrotas, el balance de las luchas de los trabajadores, sería imposible declarar la victoria de algún método de los utilizados por cada una de las federaciones. Hubieron convenios colectivos,[10] por lo menos en las dos décadas de nuestro estudio, negociados con cierta felicidad, tanto por centrales llamadas democráticas como las que invocaban el marxismo. A la inversa, las derrotas también pueden fácilmente ser distribuidas a ambas partes, por causas que a veces ni siquiera respondieron a razones de procedimiento interno.
Sea como fuere, cada modo de ver las cosas, inducido desde afuera en muchos casos, llevó a una alianza determinada con el partido hegemónico, estrecha en el caso de las centrales marxistas, un poco menos en el caso de las definidas como democráticas. Son celébres, al respecto, las alianzas políticas que algunas centrales hicieron en UDEL (CUS, CTN, y CGTi del Barrio Altagracia), primero, y en el MPU (CAUS, MSPT, CLT, ATC y CGTi del Barrio San Cristóbal) y el FPN (FO, SRPM), después. Sólo la CGT(i), dentro de las corrientes de vocación marxista, se adhirió siempre a bloques de inspiración democrática, cuando al mismo tiempo sus homólogas sindicales se reagruparon en bloques independientes de los partidos tradicionales o prefirieron marchar solas con sus respectivos partidos matrices.
6.3. Comportamiento en los primeros de Mayo.
Este apartado lo trabajamos, fundamentalmente para las dos décadas, con La Prensa y Novedades, los dos periódicos existentes en el país. Buscamos aquellos ejemplares que evaluaban los acontecimientos de los Primeros de Mayo de cada año, hasta el 79. La relación que presentamos debe considerarse con algunas reservas debido, sobre todo para La Prensa, a cierta autocensura que se imponía este cotidiano y, para Novedades, a la intención partidaria de disminuir la importancia del suceso o al manifiesto deseo de combatirlo, ignorándolo u ocultándolo.
6.3.1. Década de los sesenta
En la mitad de la década de los años 60 advertimos globalmente un desarrollo de los Primeros de Mayo sin obstáculos por parte del régimen. Fue notorio que durante buena parte de estos años dominó un perfil de celebraciones o apoyos a luchas internacionales, especialmente de solidaridad con Cuba, la revolución reciente, con República Dominicana, que sufrió una intervención norteamericana en 1965, y con Vietnam por exigir el retiro de tropas estadounidenses en su territorio. Fueron celebraciones de corte antimperialista. Marginalmente se reclamaron puestos de trabajo para los desempleados y cobertura de seguridad social para algunas empresas. Las centrales más activas fueron la CGT(i), MOSAN, FSMN y la CGT(d).
De 1966 en adelante, se observaron básicamente tres fenómenos: un giro nacional en los reclamos de las federaciones; los primeros intentos unitarios entre centrales diferentes y un dominio de la escena por parte de la Central oficial que llegó a concentrar en la plaza de la República cantidades respetables de trabajadores. Correlativamente, empezaron a aparecer en las celebraciones dos actores insistentes que adquirieron notoriedad
en la siguiente década: el movimiento estudiantil (CEUCA, CUUN) y algunos sacerdotes progresistas.
Relación año por año.
En 1960 los actos del Primero de Mayo fueron convocados por la Confederación General del Trabajo y por la Federación de Trabajadores de Managua. Sin haberse dividido aún la CGT criticaban la política económica del régimen somocista. Napoleón Guerrero, Secretario General del Sindicato de Ferrocarrileros, denunció la desastrosa situación del ferrocarril: "...es un plan preconcebido en el que están jugandose intereses nacionales y extranjeros para someternos a la más vil intervención económica, ya que nuestro país es subdesarrolado" (La Prensa 3-10-60).
Para 1961, la celebración del Primero de Mayo mantuvo la misma tónica. Fue una manifestación ordenada que llenó varias cuadras en la que declinó su participación las autoridades del Trabajo y la Federación de Transportes Unidos de Nicaragua (FETUN), dirigida por el Diputado oficialista Raúl Sandoval. Sus principales reivindicaciones eran de carácter socioeconómico. Los manifestantes portaron unos 400 cartelones que expresaban los reclamos de los obreros: 50 mil desocupados reclaman trabajo, Seguro Social debe proteger nuestras familias, pueblo cubano tiene derecho a darse gobierno que le plazca, obreros de la construcción a luchar por contratos colectivos, etc.. Entre otros, participaron los siguientes sindicatos: Sindicatos de Choferes de Managua, Delegaciones sindicales de Corinto, Ingenio San Antonio, Federación de Trabajadores del Estado, con sus sindicatos de carreteras, empresa eléctrica, ferrocarril, aguadora, sindicato de trabajadores gráficos, sindicatos de aceiteros de Managua, SCAAS y otros. El Mitin de este año fue trasmitido por Radio Noticias y Radio Mundial.
El año siguiente hubieron tres tipos de actos: uno, efectuado por la CGT en la plaza de la república; otro, en el cine Luciérnaga de Managua convocado por el Partido Conservador cuyo orador principal fue Fernando Agüero Rocha y, por último, el efectuado en las calles de Managua ("que llenó siete cuadras de gente") por la Federación de Trabajadores de Managua, desprendida ya de la CGT oficialista, sus oradores principales fueron Rolando Alvarado, Francisco Bravo y Juan Lorío. El discurso principal fue esencialmente en defensa dela Revolución Cubana. En este último acto las consignas principales que se corearon fueron, entre otras, "fuera los imperialistas de Guantánamo, Pedro Joaquín Chamorro cobarde y traidor, oreja del imperialismo yanqui". La Prensa definió la manifestación, no obstante, como "bastante ordenada y dió idea de fuerza masiva real". Por su parte, Agüero Rocha atacó duramente a la CGT de Somoza, diciendo que había caído en descrédito "debido a que sus líderes actuales, todos ellos empleados públicos, la habían puesto al servicio de los intereses politicos del régimen". Al mismo tiempo atacaba a la FTM como "manipulada por líderes de extrema izquierda".
En 1963, según La Prensa, "fue escasa la asistencia al mitin organizado por los camaradas en el cine Boer". Se burlaba el cronista de que los oradores estuvieron muy deslucidos talvez porque "los de mayor calibre habían salido para la Habana y Moscú". Según los diarios consultados, no se efectuó ninguna celebración por parte de la CGT oficial. Ese día se llevó a cabo la toma de posesión del presidente René Schick Gutiérrez.
En 1964, participaron en la conmemoración grupos democráticos, socialcristianos y la CGT (i). Hubo cartelones, según Novedades, "conteniendo las conocidas consignas cliches del comunismo internacional". Hubo orden tanto en el curso del desfile como en el mitin celebrado en la Casa del Obrero de Managua. Pedro Joaquín editorializó en La Prensa "que este Primero de Mayo, está llamado a tener una gran importancia en la historia laboral nicaraguense, ya que por primera vez, aparece reconocido por tirios y troyanos en el escenario público y figurando en lugar principal, el Movimiento Sindical Autónomo de Nicaragua (MOSAN), de clara y abierta orientación cristiana. Hemos descrito tres factores, que harán este primero de mayo de 1964 una fecha clave en la lucha laboral nicaragüense: la existencia en paridad de importancia con cualquier organización del movimiento sindicalista cristiano; ... y, por último la superación que con el sindicalismo cristiano se ha hecho de una etapa en la cual, los movimientos laborales sólo estaban en manos de los comunistas o en manos de los politiqueros que usan al trabajador para ascender y perpetuarse en el poder". En el mitin, hablaron Edgardo Herrera, dirigente del MOSAN, Francisco Bravo, de la CGT (i), y Ofelia Morales de la Federación Sindical de Maestros de Nicaragua (FSMN). Herrera lanzó la consigna "Ni Washington ni Moscú". Dijo que el MOSAN luchaba por la jornada de ocho horas y criticó a la Reforma Agraria Somocista. Francisco Bravo, según Novedades, "en representación de los extremistas" habló sobre la importancia de la unidad de los trabajadores y celebró la proposición del MOSAN de formar un movimiento unitario. El Mitin se celebró en la Casa del Obrero y terminó con un desfile. La Prensa no dió datos sobre la cantidad de concurrentes al desfile. Sin embargo, publicó una fotografía en la que se puede apreciar una asistencia de varias cuadras. A pesar de que se celebró un acto unitario, las consignas y el tono de los discursos estuvo saturado de antiunitarismo. Hubo un desfile en la ciudad de Matagalpa donde participaron unas 600 personas dirigida por Movilización Republicana; las consignas eran a favor de la Revolución Cubana.
1965 estuvo influenciado, al igual que los años anteriores, por acontecimientos internacionales, básicamente por la intervención norteamericana en República Dominicana y en Viet-Nam del Sur. Se notó, según los diarios, un fuerte control de los comunistas que portaron banderas de los EEUU para "barrer las calles de Managua". Se calculó en unos dos mil los manifestantes.
En León, Manuel Pérez Estrada del PSN y Oswaldo Ortiz del FER, fueron los principales oradores de un mitin que se llevó a cabo en el parque San Juan; después finalizó en un desfile que recorrió varias calles. Pérez Estrada propuso la creación de un Frente Nacional mediante la unidad opositora para "conquistar la liberación de Nicaragua". Madriz se refirió a la situación de la República Dominicana y criticó al gobierno por no aceptar una donación de la URSS de 100 mil vacunas antipoliomelíticas. No hubo cálculos de los asistentes.
1966 podemos afirmar que se manifestó como un buen año unitario. La manifestación del Primero de Mayo fue organizada por un Comité Unitario del MOSAN y la CGT(i), presidida por el Dr. Aquiles Centeno. Todos los oradores condenaron el asesinato de Lidia Maradiaga en Santa Rosa del Peñón. "Pueblo sí, militarismo no" fue la consigna que corearon los afiliados. Guillermo García en nombre del MOSAN dijo que "el Ministerio del Trabajo es una fachada del presente régimen...las estructuras sociales, económicas y políticas exigen un cambio...no permitiremos nunca la intervención de ningún imperialismo, sea yanqui o sea ruso o sea como sea." Francisco Bravo a nombre de la CGT(i), hizo referencia al asesinato de Lidia Maradiaga, señalando que la industria había crecido pero que los trabajadores estaban desorganizados. Criticó los monopolios y la politica económica del régimen. Aquiles Centeno, por su parte, hizo una historia de todos los movimientos revolucionarios. Casimiro Sotelo, del CEUCA, se refirió al problema educativo de Nicaragua. Domingo Vargas exigió la libertad de dos prisioneros de la CGT(i).
La Prensa no registra ningún acto sindical para celebrar el Primero de Mayo en 1967. Informa solamente sobre el estallido de tres poderosas bombas en un almacén, en un jeep de Israel Silva y en las bodegas Wheelock. Se realizó ese día la ceremonia de transmisión de mando de Lorenzo Guerrero a Anastasio Somoza Debayle. Asimismo, la G.N. capturó a muchos opositores, entre otros, a miembros de Unión Nacional Opositora, a miembros del Movimiento 11 de Septiembre y al ex-teniente David Tejada Peralta.
De "Una farsa más del gobierno", calificó el diario La Prensa del 2 de Mayo de 1968, a la manifestación convocada por el gobierno. "Trajeron gente, es verdad...son personas `organizadas' para demostrar una fachada y no verdaderamente son sindicatos con vigencia diaria en la lucha del obrero...La auténtica representación de la fuerza obrera del país, fue marginada ayer para dar cabida en el escenario nacional a un desfile obrero de `reemplazo', integrado por gente traída de todo el país." En el acto habló Somoza para anunciar el establecimiento del salario mínimo y la libertad de presos políticos que ya habían cumplido su sentencia. Ni Novedades ni La Prensa registraron ningún acto independiente del movimiento obrero y sindical.
En 10,000 personas calculó La Prensa del 2 de Mayo de 1969, la asistencia al "falso desfile obrero organizado por el gobierno somocista" en la celebración del Día de los Trabajadores. La Prensa expresó que "Por segunda vez, el gobierno se apoderó el jueves de las festividades obreras del 1ro de Mayo para montar un mitin político y hacer un desfile estilo carnavalesco. La mayor parte de los participantes fueron empleados públicos, quienes fueron obligados a participar por sus jefes... AMROCS fue el organismo que tuvo a su cargo la organización de la `celebración obrera'". La oposición realizó un mitin en la Casa del Obrero de Managua. Los oradores abordaron exclusivamente problemas nacionales, de los cuales el más importante fue el alza del costo de la vida y los impuestos de consumo decretado por el gobierno. El primer orador fue Hugo Mejía, presidente del CUUN, quien habló de "la unión de estudiantes, obreros y campesinos en la lucha por el establecimiento de una verdadera democracia en Nicaragua". Habló también Juan Sandoval Parajón, secretario de relaciones internacionales del PLI, quien se refirió a la labor del Comité Prolibertad de Reos Políticos y enfatizó que el PLI "es un partido revolucionario, liberal y de izquierda". Bruno Gallardo, presidente de la Federación de Maestros de Nicaragua (FSMN), anunció que los maestros organizados iban a plantear al gobierno una serie de demandas y que para ello solicitarían el apoyo de la clase obrera. Expresó, también, que el gremio de los maestros estaba dispuesto no solamente a luchar por fines sindicales sino para el establecimiento de una genuina democracia en el país. Napoleón Loáisiga, otro dirigente magisterial, expresó las siguientes demandas: "Que no haya más impuesto indirecto y de consumo; que haya un estricto control de precios; que se establezcan escalas de salarios móviles; que hayan control de cambios". Por otro lado, Carlos Salgado, de la FTM, se refirió a la falsa reforma del Código del Trabajo. Onofre Guevara, de la CGT(i), por su parte, dijo que la clase obrera debía prepararse para efectuar alianzas políticas con los sectores democráticos y revolucionarios del pueblo nicaragüense. Ni La Prensa ni Novedades informaron sobre el número de asistentes al mitin obrero. Por primera vez participó un sacerdote en estos actos de conmemoración; fue el padre Francisco Mejía.
6.3.2 Década de los setenta.
En el primer quinquenio, se notó en las concentraciones conmemorativas del Primero de Mayo una fuerte represión del régimen. El dominio estudiantil pasó a adquirir un peso importante, hasta el punto de que uno de los años (1971) coincidió con tomas de iglesias y colegios de secundaria celebrándose de ese modo el aniversario. Seguidamente las protestas en esas fechas comenzaron a perfilarse como agresivas por la situación crítica e inflacionaria de la época. Debe recordarse en esta primera mitad que, una de las celebraciones, estuvo dedicada exclusivamente a las huelgas de los obreros de la construción de 1973 contra la jornada de las 60 horas.
1975 marca el pico de divisiones en estos festejos políticos de la clase. Hubo eso año cuatro actos celebrados en distintas partes del país por distintas centrales. Definitivamente el movimiento obrero organizado estaba dividido. Por su parte, el régimen oficial siempre alegó en sus órganos de prensa, sin ser desdicho por la contraparte opositora, reunir en sus manifestaciones más de cien mil trabajadores. Sólo a partir del primer Primero de Mayo después de la muerte de Pedro Joaquín Chamorro, readquirirá importancia la unidad de las distintas centrales que buscarían celebraciones conjuntas ya en estructuras clasistas como el MPU o en organizaciones más amplias como el FPN. La represión no dejó de ser dramática en estos dos últimos años del régimen somocista. Aún los investigadores se preguntan hoy, los nombres de los obreros desconocidos que cayeron conmemorando los Primeros de Mayo de 1978 y 1979.
Relación año por año.
A pesar de no haber obtenido permiso de la Jefatura Política, los obreros independientes y estudiantes salieron el 1ro de Mayo de 1970 de la Casa del Obrero en un desfile, después de finalizar un mitin. Sin embargo, las manifestaciones fueron reprimidas por la G.N. capturando a diez manifestantes y golpeando a varias mujeres. El mitin fue dirigido por un Comité de fuerzas independientes de trabajadores y estudiantes dominado en su mayoría por las organizaciones de izquierda. La presencia del sacerdote Francisco Mejía, ultrajado por el régimen, arrancó los mayores aplausos. Asistieron al mitin, también, intelectuales progresistas y dirigentes del Partido Social Cristiano. Inició el acto el presidente del Comité, Francisco Medrano. Después, el padre Mejía leyó varios fragmentos de documentos oficiales del Concilio Vaticano II. Edgard Munguía, del CUUN, atacó a los partidos políticos que fueron a las elecciones de esa época; citó a Mao Tse Tung sobre el estudiante de origen burgués y pidió que la unidad de la clase obrera fuera un respaldo de los que luchaban en la clandestinidad. En Matagalpa, unas 600 personas permanecieron sitiadas por la Guardia Nacional en el Teatro Matagalpa; estuvieron presentes delegados de los sindicatos de Yaosca, Telica y San José de Bocay quienes denunciaron en sus intervenciones que doce mujeres campesinas estaban presas en el cuartel de El Carmen y condenaron el asesinato de campesinos en las montañas. Hubo celebraciones importantes, además, en Masaya y Rivas. La Prensa calificó la concentración que hizo el régimen de "otra gran farsa". Acusó al gobierno de utilizar los recursos del Estado para transportar manifestantes a la plaza de la República.
La Prensa no registra ninguna celebración obrera independiente del Primero de Mayo de 1971. Sin embargo, la nación fue conmovida por un poderoso ascenso de las luchas estudiantiles. En casi todo el país (Managua, Masaya, Jinotega, Matagalpa, Jinotepe, San Marcos, Masatepe y otras ciudades) se escenificaron tomas de Iglesias y colegios de secundarias en demanda de la libertad de los reos políticos. Por otro lado, el somocismo volvió a realizar otra concentración en la plaza de la República con trabajadores y campesinos de los departamentos. La concurrencia llenó "un poco más de la mitad de la plaza".
En una nota de tres párrafos, el Diario La Prensa menciona una celebración del Primero de Mayo de 1972, que se efectuó en el Auditorio Ruiz Ayestas de la UNAN de Managua. El mitin se convirtió en una protesta por la situación económica que atravesaba el país. Estuvieron presentes sindicatos obreros de occidente y la concentración no rebasó las 300 personas. Novedades, por su lado, refiriéndose a la concentración oficial, informó que más de 30 mil personas asistieron portando pancartas, algunas de las cuales decían: "El Gral Anastasio Somoza, el gran obrero de Nicaragua", "La CGT presente: Paz + Trabajo son las bases del Progreso", "Ala femenina liberal saluda a los obreros y campesinos de Nicaragua". En el acto, el orador principal fue el Ministro del Distrito Nacional, Luis Valle Olivares. Orlando Jiménez, dirigente de la CGT, alabó al Gral Somoza: "Luchemos para mantener las conquistas que nos deja Somoza para lograr el progreso en paz y con entera justicia social". Olivares hizo un recuento de la política agraria del régimen: "Se han entregado 12,500 títulos de propiedad a más de 160 mil personas que tienen a su disposición 900 mil manzanas y se han fundado en el campo 100 centro agrícolas cantonales para promover el trabajo en el campo".
Con un mitin en el club universitario de León se celebró, por parte de las organizaciones de izquierda, el Primero de Mayo de 1973. La Prensa resumió del siguiente modo el suceso: "Los oradores responsabilizaron de la crítica situación a la Junta de Gobierno, al Comité de Emergencia, a los opositores pactistas y a los obreros indiferentes con la lucha que debe interesar a todos los trabajadores por el mejoramiento de su clase". Consideraron "monstruoso el decreto de las 60 horas" y pronunciaron su solidaridad con los obreros de la construcción. Por otra parte, "redactaron un telegrama al presidente del Comité de Emergencia, General Anastasio Somoza Debayle, solicitando la libertad de los detenidos". Entre los oradores participantes se mencionaron: Jorge Argüello, por el Comité de Organización Sindical (COS), Gonzalo Benavides por el SCAAS, William Medina por el COS, Donald Castillo por el MOSAN, Omar Cabezas por el CUUN, Francisco Medrano por el SCAAS, Roberto Zamora por los obreros del volante, Bruno Gallardo por la Federación de Maestros Independientes y Sebastián Castro por la CGT (i). En Jinotepe, se celebró un mitin en el auditorio "Ruiz Rosales". Habló el delgado de la CGT (i), Porfirio Hernández, quien demandó la unidad de los obreros, estudiantes e intelectuales. César Estrada dijo que: "la meta de los trabajadores es luchar porque se implante una jornada de 40 horas".
"Una concentración extraordinaria que no tiene precedentes en la historia fue la que se congregó ayer en la plaza de la República donde más de 80 mil obreros y campesinos, incluyendo empleados de diferentes empresas del país, celebraron con júbilo el Dia Internacional del Trabajo". Así reseñó el diario Novedades el Primero de Mayo de 1974. El presidente de la República, Anastasio Somoza, dijo en este evento, entre otras cosas: Que los trabajadores eran la mayor riqueza de la nación nicaragüense; que la ley había traído la vida pacífica al país; que había que portarse firmes contra aquellos que la violasen; que había que acabar con la violencia porque nada se ganaba con ella; que los sindicatos del gobierno estaban dispuestos a enfrentarse contra el otro sindicalismo que no estaba legalmente organizado. La Prensa no circuló esos días por estar censurada. Sin embargo, por estas fechas estaba culminando la huelga de los hospitalarios que se había iniciado el 7 de Marzo.
En 1975 hubieron cuatro actos. Tres en Managua y uno en Granada. De los realizados en Managua, dos fueron promovidos por centrales independientes y el otro fue efectuado en la plaza de la República por la CGT. En el barrio Bella Cruz de Managua la CGT (i) y la CTN realizaron un mitin juntos. El otro acto se celebró en el barrio "Primero de Mayo" impulsado por la CAUS. En el acto oficial habló el Gral Somoza y, según Novedades, asistieron unos cien mil obreros. El presidente dijo que: "haría cumplir la ley para que no se burle a los trabajadores". Prometió reforzar al INCEI para combatir el encarecimiento de la vida, distribuir granos básicos a todos los rincones del país, dar asistencia técnica y financiera, otorgar tierras, centros de salud, de capacitación, respaldar a la universidad para establecer el campus médico, etc.
Novedades anunció, para el dos de Mayo de 1976 que, de nuevo, más de cien mil trabajadores se reunieron en torno a Somoza Debayle. "Una vez más Somoza se convirtió en el centro de los miles de nicaragüenses que confían en la política laboral que lleva a cabo su gobierno y que solamente tiende a favorecer a la clase obrera del país. Somoza exhortó a los trabajadores que expongan sus demandas laborales en los juzgados correspondientes". La Prensa no informó de otras concentraciones.
La CGT(i) realizó un mitin en el cine León en conmemoración del Primero de Mayo de 1977. Entre los participantes estuvieron por las Juntas Populares, Carlos Zamora; por la mujer nicaragüense, Hortensia Rivas; por la juventud, Wilfredo Zamora; por el PSN, Luis Sánchez; por el SCAAS, Orlando González y, por la CGT(i), Alejandro Solórzano. Por otro lado, en la concentración oficial, Novedades de nuevo informó que la participación ese año superó los cien mil trabajadores. Somoza anunció aumento de salario mínimo y seguro social para el campesinado. Asimismo, decretó un aumento del 20% para los trabajadores industriales, también un sustancial aumento para las empleadas domésticas. Somoza dijo que: "en 10 años hemos doblado la actividad económica, hemos incrementado los salarios en un 100% a las masas trabajadoras del país. Hemos vestido mejor a nuestro pueblo, tenemos más libertad y dinero. Es hora de que la nación demuestre a la faz del mundo la plenitud de su independencia y soberanía".
En 1978, hubieron manifestaciones y mitines por todo el país. Fueron reprimidas por la G.N. En Managua, se realizaron varios actos. El que se debía de realizar en la Iglesia de Las Palmas, impulsado por UDEL y la CGT(i), fue prohibido por la Guardia Nacional. Otro, promovido por once organizaciones, fue reprimido en las inmediaciones de la Iglesia Santa Faz; se trató de reagrupar en el local de la CGT(i) del barrio San Cristóbal, pero fue disuelto de nuevo. En la Casa Comunal de la Colonia Nicarao se intentó realizar otro mitin pero también fue disuelto. En las otras ciudades del país, Jinotepe, León, Granada, Boaco, Chinandega, Masaya, las manifestaciones fueron reprimidas. En León, en el cine Alex, se efectuó un mitin a teatro lleno que, al intentar salir a la calle, fue disuelto; participaron el CUUN, SCAAS, CTL, AMPRONAC y otros. Hubo, en síntesis, manifestaciones, fogatas, bombas, balazos, capturados y pedreas, en las ciudades donde se celebró el Primero de Mayo.
En el último año de Somoza, 1979, en la concentración del Primero de Mayo, anunció que impondría la paz en Nicaragua con la constitución y la guardia para preservarla. Frente a una masa de empleados públicos y maestros de primaria, Somoza dijo que los empresarios reaccionarios y el capital interventor causaban la inestabilidad del país; se proclamó líder obrero al mismo tiempo que atribuyó la crisis del país a la "agresión armada de los capitalistas en convivencia con los comunistas". La otra concentración, promovida por el Frente Patriótico Nacional, a realizarse en los predios del Centro Juvenil Don Bosco, fue reprimida por las tropas del régimen causando la muerte de varios manifestantes. Una concentración planificada por la CGT(i) del Barrio Altagracia y la CUS, a realizarse en el cine León, no se efectuó por prohibición expresa de la policía.


VII.- REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
INDICE
I. EL REPUNTE DEL MOVIMIENTO SINDICAL. ...................................................................................... 1
II. ALGUNAS REFLEXIONES. .............................................................................................................. 4
III‑. ORIGENES DE LAS CENTRALES .................................................................................................... 6
3.1.Reseña de las centrales sindicales de los '60 o antes. ....................................................... 7
3.2. Reseña de las centrales sindicales de los '70. ................................................................... 7
IV.‑ LUCHAS PRINCIPALES DE LOS AÑOS '60 Y '70. .......................................................................... 10
4.1. La década del sesenta: el nacimiento de los sindicatos. .................................................. 10
4.2. La década del setenta: huelgas y paros. ........................................................................ 13
V‑. PROGRAMAS, ESTATUTOS, ORGANIZACION INTERNA. .............................................................. 19
5.1. Qué dicen de sí mismas. .............................................................................................. 19
5.2. Ejercicio interno de democracia dentro de cada central. ............................................... 20
VI‑. EVOLUCION POLITICA. ............................................................................................................. 24
6.1. Nacimiento vinculado a la dinámica de los partidos políticos. ......................................... 24
6.2. Agrupamiento por afinidad política. ............................................................................. 28
6.3. Comportamiento en los primeros de Mayo. .................................................................. 29
6.3.1. Década de los sesenta ................................................................................... 29
6.3.2 Década de los setenta. .................................................................................. 33
VII.‑ REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS ................................................................................................ 38



* Investigador socio-económico del Instituto de Investigaciones ITZTANI. Ex-investigador y docente del CIERA.
[1] Gutiérrez (1985:238) menciona cuatro huelgas de los obreros de la construcción, en esta década, dirigidas por el SCAAS, pero no analiza sus repercusiones y sólo brinda las fechas de su ejecución: 1960, 1962, 1964 y 1967. En las Memorias del V Congreso de la F.T.M. (1962:50), el secretario de conflictos de la federación, Domingo Vargas Morales, expresaba en su informe: "El Sindicato de Carpinteros, Albañiles, Armadores y Similares, es el Sindicato de vanguardia...de toda Nicaragua; recibe la mayor cantidad de cotizaciones; tiene el mayor número de militantes activos; es el que mejor entiende de solidaridad proletaria...Sin embargo, el número de sus militantes no va más allá del 40 por ciento de los obreros de esa especialidad".
[2] El ministro del trabajo de la administración de Somoza Debayle, Amílcar Ybarra Rojas (1971:73), presentó en su informe anual de 1970, un balance de 181 sindicatos inscritos desde 1963 hasta 1969. Desglosados por años, 1964 resultó ser el año con mayor número de organizaciones registradas (39) y 1967 con el menor índice (12). Sin embargo, en una cronología elaborada por el autor, se descubrió precisamente que 1967 fue el año en que se formaron más sindicatos en toda esa década. Es probable que el Ministerio del Trababjo no las haya reconocido.
[3] Es clásico ya, para ilustrar este fenómeno, recordar que las primeras organizaciones laborales en Nicaragua estuvieron dirigidas por liberales conspicuos. La Federación Obrera Nicaragüense (FON), por ejemplo, estuvo dirigida por Salomón de la Selva y, Obrerismo Organizado Nicaragüense (OON), por Sofonías Salvatierra.
[4] Hay que tomar con prudencia esta hipótesis. Los citados Rivas y Molina (1983a, 1983b) son poco específicos sobre las luchas obreras por mes de cada año. Su virtud está en la relación por año. Sin embargo nosotros hicimos una cronología, básicamente tomadas de La Prensa, Novedades, Avance, Nueva Opinión y El Popular, donde registramos cinco cortes importantes a nuestro juicio: a) Huelgas y paros; b) Conflictos; c) Movilizaciones; d) Declaraciones y e) Otros, por mes y por año durante la década de los '70. En el cómputo que efectuamos para el primer inciso, 1974 resultó con 41 huelgas y paros, 1971 con 5, 1975 con 6; a finales de 1977, vuelve a subir la marea hasta desembocar en las conocidas huelgas insurreccionales de finales del decenio (Véase Cuadro No. 3). Con prudencia, decíamos, porque los periódicos obreros obtenidos eran profundamente irregulares en la época y, por otro lado, desconfiamos de la relación de los periódicos regulares básicamente por dos razones: la autocensura que se imponían a sí mismos de cara a las luchas obreras y la censura propia del régimen en los años severos.
[5] Véase un detallado estudio de este fenómeno en Saravia, Monterrey (1988).
[6] Ellos son: Edgardo García de la ATC, Roberto Moreno de la CAUS, Carlos Salgado de la CGT(i), Lucío Jiménez dela CST, Antonio Jarquín de la CTN (a), José Espinoza dela CUS y Fernando Malespín del FO.
[7] En un estudio realizado por la FLACSO (1985:14), se describe el funcionamiento de las organizaciones rurales de Nicaragua en las zonas liberadas por el FSLN, inmediatamente antes del triunfo definitivo. "Las decisiones se tomaban en Asambleas por votación mayoritaria...se decidía sobre las demandas de la producción, sobre la ampliación de las áreas en cultivo, sobre la Organización del proceso de trabajo... así como permisos para transitar dentro de las zonas de guerra...".
[8] En el Arto No. 23 de los principios de Organización de la CAUS, esta se priva a sí misma de toda expresión ideológica independiente al reconocer en AVANCE, el periódico del PC de N, su órgano oficial: "La CAUS reconoce que el semanario AVANCE es el legítimo periódico de la clase obrera, y por tanto también lo hace suyo. Los cuadros y fuerzas de la CAUS se constituyen en red de distribución de AVANCE..." (CAUS, 1986:15). Mario Betanco, ejecutivo de la CAUS, en una entrevista realizada por Envío (IHCA, 1982a:16), confesó que "la CAUS fue fundada por el Partido Comunista de Nicaragua".
[9] En un documento que no señala autor, presumiblemente del FSLN (s/f:54-5) y, al parecer, por la narración en primera persona, de uno de los miembros que compusieron el primer Comité Editorial de Barricada, integrado en aquel entonces por Julio López, Federico López y Armando Guzmán Luna, se detalla cómo se estructuró el trabajo obrero de esta organización en la década de los setenta. " La experiencia propiamente del Frente --porque no se trata aquí de hablar del Movimiento Obrero-- en el trabajo obrero...realmente se empieza a desarrollar de forma más amplia después del terremoto...En Managua el trabajo se desarrolla en alguna fábrica, primero por la vía de las reivindicaciones y los problemas. Algunos veces éramos bastantes serruchitos y queríamos entrar explicándole a los obreros la plusvalía, la explotación y todas esas cosas...Yo recuerdo la de la Plywood, Sandak, Camisas Venus, Sacos Macén; en varias se hicieron esfuerzos de organizar sindicatos y después de muchas luchas y esfuerzos fueron a terminar en la represión...La presencia del Frente en por lo menos 50 fábricas de Managua, y en algunas fábricas de Granada y Occidente, básicamente consistió en repartir papeletas, en poner banderas clandestinamente, meter bombas de propaganda panfletarias, denunciar a los agentes de la gerencia...Sobre todo en la Carretera Norte se empezaron algunas formas más o menos violentas de luchas, se tiraban por ejemplo los famosos 'miguelitos' para ponchar las llantas de los buses y se hacía concidir la actividad con la salida de los obreros. En Portezuelo se concentraban los obreros de la Nabisco, los de la Tricotextil, Kikatex, etc."
[10] "En 45 años de somocismo los convenios colectivos no superaron los 160" (IHCA, 1982b:18).

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