sábado, 14 de noviembre de 2009

Es tan difícil decir lo siento?

¿ES TAN DIFICIL DECIR LO SIENTO?

Por Freddy Quezada.

Una de las cosas que me he preguntado siempre es porqué disfruto tanto a solas, desde las bancas, observar a las personas en el parque "Luis Alfonso Velásquez". Verlas jugar basket, verlas caminar, verlas correr y reir, mientras el viento agita suavemente mi cabello (como anuncio de shampoo con bossanova de fondo musical). Me he puesto a pensar que es una especie de tributo de mi niñez agradecida que rinde inconscientemente a los huesos de la vieja Managua que está bajo el suelo de ese parque. Cada vez que lo visito, asisto a la reconciliación con mis orígenes, como Leopoldo Bloom con las calles de Dublín. Un animal urbano como yo, que no tiene el consuelo de la religión, sólo puede experimentar una sensación de paz y tranquilidad sabiendo que desde abajo custodian mi mirada y sus recuerdos, el antiguo centro de la ciudad más loca del mundo.

Aún no terminamos de salir del asombro que causaron los últimos acontecimientos en Estelí y los secuestros simétricos de Quilalí y Managua, cuando un Diálogo Nacional revitalizado y pletórico de promesas, se vió amenazado por la insolencia de los hermanos Ortega Saavedra ante el anuncio de la presidenta Chamorro sobre el retiro del General del Ejército en 1994. Se expresaron con descortesía y falta de consideración ante la Presidenta, como Frantz y Fritz en "maldades de dos pilluellos", aunque sin su gracia infantil, frente a parte del cuerpo diplomático y del gabinete ministerial. Es tan difícil pedir disculpas?

En su mensaje de solidaridad con el Ejecutivo, el gabinete en pleno tuvo el tino de dirigirse a una Asamblea Sandinista, impaciente, por lo demás, por cambiar sus autoridades nacionales, para solicitar que exija a su Secretario General una disculpa a la presidenta por el tono insolente e irrespetuoso empleado por él. Independientemente de la respuesta que brinde la Asamblea Sandinista, lo cierto es que el fenómeno puede abrir aún más las grietas entre las distintas corrientes que la componen. En una entrevista televisiva, el defenestrado ex-jefe de la Policía Nacional (René Vivas), empezó a acusar al Ejecutivo como "traidor, sucio y maniobrero" y llamó a las fuerzas del sandinismo a romper las hostilidades en contra del gobierno. ¿Balanza a favor de los 29? Por otro lado, Claudia Chamorro, sandinista pero hija de la presidenta, condenó enérgicamente la actitud del comandante Ortega y el noticiero televisivo de orientación sandinista "Extravisión" no mencionó el asunto para nada.

Por su parte, hubo una rebeldía del cuerpo de oficiales que salió respaldando la lectura que hizo de su pronunciamiento el Mayor General, Joaquín Cuadra donde, en nombre del Consejo Militar del ejército, demandaba de la Presidenta Chamorro atenerse a la ley orgánica militar vigente o a la nueva ley a promulgarse por ella misma y la Asamblea, en cualquiera de las cuales el Gral Ortega no renunciaría en 1994. La tensión volvió al escenario político nicaragüense.

No sabemos, ni queremos especular, si hay oficiales leales a la presidenta o no que estén dispuestos a actuar. En todo caso, aún no se expresan, pero el peligro de rodaje de una majestuosa testa coronada como la del General Ortega, abrirá el apetito a cualquier militar ambicioso, astuto y sin escrúpulos que, con una buena táctica, podría ascender rápido y alto. El Ingeniero Lacayo debe saber bien quién es el hombre con esas calidades.

La movida siguiente fue casi simultánea. Se solicitó el apoyo de los presidentes centroamericanos y del Consejo de Seguridad de la OEA. El respaldo fue rápido y unánime. Pero, uno de los grandes peligros que se corren con el llamamiento de la OEA, es que reparece de nuevo el fantasma de los "cascos azules" de la ONU, para que hagan acatar las disposiciones presidenciales a un ejército insubordinado y se abra una guerra en Nicaragua que termine como Bosnia o Líbano.

El tablero político nicaragüense, como se ve, está expuesto a cambiar dramáticamente de nuevo. Es probable que el torpedeo del Diálogo Nacional venga ahora del lado del FSLN, con la UNO, la Iglesia, los presidentes centroamericanos, la OEA y la embajada norteamericana cerrando filas alrededor del Ejecutivo. En consecuencia, la alianza Ortega-Lacayo puede estallarle en la cara al Ministro de la Presidencia y terminar como el primer mendigo (político por supuesto), de la nueva catedral, solicitando apoyo político de cualquier fuerza en el nombre de Dios.

El perfil de fuerzas en la Asamblea Nacional también puede cambiar. Las contradicciones entre la UNO tienden a debilitarse y consolidan sus posiciones a la espera de la desintegración del grupo de Centro parlamentario que terminarán de regreso en sus viejas tiendas sin mayor protagonismo.

Por su parte, los "centros", de la UNO y del FSLN, parecen perder prensa con los nuevos realineamientos que se avecinan. La audacia increíble de Alfredo César de pedir la renuncia de los ocho diputados que componen la fracción parlamentaria del Centro, para reasumir él mismo el liderazgo de la mayoría parlamentaria, anuncian momentos amargos y difíciles de estos "parientes pobres" del escenario. Además, nadie asegura que otro partido termine reclamando presencia en el Diálogo tripartito como el PRN (Partido de la Resistencia Nicaraguense), probablemente el partido más grande de Nicaragua, después del FSLN.

Todo el panorama, pues, ha cambiado de nuevo por los exabruptos de los hermanos Ortega. Pero del mismo modo pueden volver a cambiar, a favor de ellos incluso, si brindan excusas públicas por su desconsideración--lo cortés no quita lo valiente.

Les facilitamos las cosas al General y su hermano ? Que repitan entonces conmigo: LO; ahora: S-E-N-T-I-M-O-S-; por último: Señora Presidenta. Ahora, agarraditos de la mano y de corrido: ! LO SENTIMOS SEñORA PRESIDENTA!

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