miércoles, 11 de noviembre de 2009

CINCO PREGUNTAS AL DR. RENE HERRERA Y NINGUNA AL DR. ORLANDO NÚÑEZ

CINCO PREGUNTAS AL DR. RENE HERRERA

Y NINGUNA AL DR. ORLANDO NÚÑEZ

Por Freddy Quezada


No hay izquierdas ni derechas. Lo que hay son grupos sociales con objetivos de poder. Que apuesten por la igualdad unos, y por la libertad otros, es absolutamente secundario. Lamento no haber asistido, por razones ajenas a mi voluntad, a la presentación que brindaron los Dres. Orlando Núñez y René Herrera, el pasado30 de junio en la capilla de la UPOLI (a instancias del Instituto Martín Luther King) sobre la problemática actual en Nicaragua. Anuncié a un círculo de amigos que me interesaba asistir, porque deseaba hacerle al Dr. René Herrera, cinco preguntas que hoy se las formulo desde aquí, con el más grande de los respetos.

  1. Usted es o se siente mengalo?
  2. Usted es o se siente enemigo del capital extranjero?
  3. Usted es o se siente enemigo del CAFTA?
  4. Usted es o se siente enemigo de los EEUU?

Si usted responde que “sí”, como al parecer respondió en la presentación cuando le cupo hablar, según me informaron, usted debe estar a estas alturas tramitando su ingreso al FSLN.

Si usted responde que “no”, permítame, por favor, hacerle la última pregunta:

5, Quién demonios, dentro del PLC, le otorgó el derecho al Dr. Orlando Núñez de hablar por ustedes y definirlos con esas categorías marxistas atrasadas, que vuestro vocabulario no reconoce (antioligárquicos, por ejemplo) del siglo pasado?

Al Dr. Orlando Núñez no vale la pena hacerle ninguna pregunta, porque no se puede discutir con ideólogos profesionales (no podemos reprocharle su oficio, es como decirle a una atolera que no venda atol) que un día dicen una cosa (como cuando publicó “La Insurrección de la Conciencia”, ese manualito ético para ingenuos, donde Orlando, como creyente en tierra de infieles, habla como sacerdote) y, ahora, anda pregonando lo contrario, lo que sabemos con Maquiavelo desde hace mas de 500 años: que la política nada tiene que ver con la moral. Un día es enemigazo de la jerarquía católica y mañana nos puede sorprender presentándonos al Cardenal Obando (de apellido “mengalo”, pero que todos buscan), su otro aliado, como un seráfico teólogo de la liberación. En un lugar dice que la naturaleza revolucionaria de un partido le llega de sus objetivos y, en otro, que es suficiente la extracción social de sus miembros para definirlo como tal. Ayer el dios de la razón era el “compa Jaime” (¿alguien ha visto por el pueblo a esta cabellera marca “David Cassidy”?) y hoy es el comandante Galeano (resulta que para tener la razón es necesario y suficiente ser campesino de cualquier signo). Un día es el teórico de la cooperativización agraria y, al siguiente, defensor del reparto y titulación individual de la tierra, cuando todo ya está perdido. Todo le sale siempre mal. Es de los que llora en las bodas y ríe en los funerales. Y, tanto aquí como allá, recibe coscorrones.

El día de mañana, cuando la embajada norteamericana apriete el acelerador y logre romper la alianza de los liberales con ellos, dejando a Orlando colgado de la brocha, y en un probable escenario, los sandinistas se alíen (los partidos pueden aliarse hasta con el diablo si quieren y si justifican e ideologizan una alianza u otra, es cosa de conveniencias) con el presidente Bolaños (ya lo han hecho), nos presentará al mandatario como un bondadoso y sabio anciano burgués nacional, enemigo de las trasnacionales. No vayamos largo, cuando en la campaña electoral sandinistas y arnoldistas se estén diciendo vascosidades, las locuritas de Orlando estallarán como pompas de jabón.

Repito, es su oficio. Y ahora se ve mal casi todo lo que dice Orlando, porque está solo y sus viejos compañeros de armas, entre los cuales era una voz más, ahora lo censuran. Todos somos ideólogos. La diferencia es que unos cobran y otros no. Estos últimos se subdividen en dos. Los inconsecuentes, como la mayoría de nosotros, y los que se creen, mientras cambian de discursos, su propio cuento, como lo reclama el mismo Orlando (que habla en nombre propio y no del FSLN) buscando premios y honores para sus desaguisados, porque es de los que no cobra. Es decir, es de los peligrosos.

Más bien al Dr. Orlando Núñez, le brindaría, con todo mi respeto, una recomendación, en sus días de decadencia y soledad ideológica. Le aconsejo retirarse a escribir sus memorias en su paradisíaco hotel de las isletas de Granada o a seguir refritando las concepciones viejas de Gramsci, desde su bella mansión veraniega de San Jorge.

Pierre Bordieu me sorprendió hace poco cuando dijo que el intelectual no debe andar “dando lecciones, como hacían ciertos intelectuales orgánicos que, no siendo capaces de imponer su mercadería en el mercado científico, donde la competencia es dura, iban a hacer de intelectuales ante los no intelectuales, diciendo que el intelectual no existe”.

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