viernes, 13 de noviembre de 2009

El General Ortega en su Laberinto *

EL GENERAL ORTEGA EN SU LABERINTO


Por: Freddy Quezada

"Póngale Bolívar". Así le dijo el General ya derrotado, amante de los sabuesos de raza, a José Palacios, su asistente, cuando éste le presentó a un perro flaco y hambriento, sin nombre, para que el Libertador lo bautizara. Fue como un homenaje irónico y, al mismo tiempo, meláncolico a sí mismo. Ciertamente la revolución, para los sandinistas, ha llegado a ser un especimen triste y desamparado. Pero no necesita nuevos nombres, ni compasión, ni que se le explique como el soporte del nuevo gobierno. La UNO asestó un golpe clave al Ejército Popular Sandinista, en el Protocolo de procedimiento para el traspaso del nuevo gobierno, cuando acordó con los mandos militares la apoliticidad del ejército. Ahora, muchos oficiales de alta graduación se verán envueltos en el dilema de renunciar a sus rangos y participar exclusivamente en el FSLN o ejercer su mando militar y divorciarse de su organización. Trabaja la vía portuguesa del 74. El ejecutivo de la UNO y sus asesores buscan esterilizar al ejército cortando sus vínculos orgánicos con el partido hegemónico. Preparan la neutralización sin traumas del ala más rebelde y se dispondrán de seguro a ganarse un ala fiel a las políticas de la presidenta por medio de ofrecimientos que no sólo le eleven el nivel de vida a algunos oficiales sino que los comprometan en las inversiones del sistema empresarial, es decir, promover una capa de dirigentes militares que se

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