viernes, 13 de noviembre de 2009

Poder Local en Nicaragua

I. Foro Regional Desarrollo Rural

"Desde la Región por el Desarrollo Sostenible"

“Los Municipios, las Instituciones de Gobierno, las ONG’s en el Desarrollo Agropecuario Regional

Por Freddy Quezada

INTRODUCCION

Cuando me solicitó el Dr. Douglas Stuart una ponencia sobre Desarrollo Agropecuario Regional vinculado a las instituciones locales y gubernamentales, me puse a pensar qué podía decir después de años de permanecer desconectado de un tema en el que algunos me consideraban como un investigador más o menos solvente, cuando en realidad no era más que un muchacho flaco y desgarbado, como Chaggy de Scooby Doo, deslumbrado por la polémica entre “campesinistas” y “descampesinistas” que se desencadenó con pasión en el centro de investigaciones agrarias donde laboré durante algún tiempo. Polémicas que volvieron a ser cosas de especialistas, como cuando ciertas estrellas se consumen y apagan, con el derrumbe del socialismo real y la derrota del FSLN en 1990.

A punto de renunciar a la empresa que gentilmente me propuso el Dr. Stuart, por temor a expresar viejas fórmulas que no enseñarían nada a nadie, y agradeciéndole su cortesía y atención, me arrepentí y decidí entonces presentar algunas ideas, previa consulta rápida de algunos trabajos frescos, nuevos y serios que me actualizaran.

Primero decidí echar un vistazo a los datos del CENSO NACIONAL AGROPECUARIO (CENAGRO, 2002) efectuado en el 2001 y enterarme que son cerca de 200,000 los productores agropecuarios para casi 9 millones de manzanas y ver así el avance real desde el censo de 1963 (ver en Anexos, Gráfico No 3 y No. 4) y terminar con la mucha especulación y dispersión de datos (ver en Anexos, Cuadro No 1, Gráficos No. 1 y No. 2)

Parte de estos resultados evidencian que somos un país eminentemente agrícolas, el 28.1% del Producto Interno Bruto, el 15.9% de las exportaciones totales y el 42.6 % del empleo nacional lo aporta el sector agropecuario (CENAGRO, 2002).

Luego empecé a leer las nuevas teorías del caso y para mi sorpresa me informo de la nueva ruralidad y las escuelas neoinstitucionalistas (Clemens y Ruben) que han hecho su aparición a través de los holandeses radicados en Costa Rica, muchos de ellos antes en Nicaragua.

Después me entero de las propuestas de NITLAPAN (Iniciativa para el Desarrollo Rural), en forma de programa de gobierno y sin firma, que elaboraron como un sueño más (sumando sus viejas investigaciones a las nuevas teorías de sus doctores venidos del extranjero en un solo volumen) que de seguro se encuentran arrumbadas en alguna oficina no gubernamental y que sirve de capacitación a algunos profesionales que sobreviven a punta de consultorías fugaces y baratas. Sueños periódicos (que excluyen incluso los de sus competidores y rivales como los del Dr. Orlando Núñez al que ni por asomo citan en su bibliografía general) que publican estas instituciones como un mayúsculo “deber ser” rural que nadie escucha, comprende y recoge en las esferas gubernamentales y otros circuitos de poder agrario.

Para poder decir algo diferente propongo presentar de manera sencilla, basado en viñetas como atributos de relieve, los últimos modelos agropecuarios que se han ejecutado en Nicaragua, al menos desde la época del último Somoza.

El propósito de presentar estos modelos es, antes que conocer su eficacia, funcionalidad o racionalidad, según las distintas escuelas que estudiaron estos modelos en los años ochenta, o desde el punto de vista de la institucionalidad (esa corriente de la economía agrícola que al parecer está descubriendo hasta ahora la pertinencia de la sociología) es, decía, presentarlos como “mapas de poder locales” para establecer estrategias de negociación que sólo los jugadores pueden conocer. Es ver el “ser” de los actores, no el “deber ser” que para eso ya hay demasiados oferentes en el mercado, y muy buenos por cierto, que nos quieren sacar de la pobreza rural y nos quieren cambiar la mentalidad con una ética del trabajo y una nueva cultura emprendedora y de pago, llamando “capital social” a todo lo que se mueva y “desarrollo sostenible” a una vulgar reproducción ampliada.

Estas cosas sólo me recuerdan aquella famosa investigación de Werner Sombart (El burgués) donde denuncia que todo lo que hoy llamamos virtudes (el espíritu de empresa, la aventura, el riesgo, el cálculo, incluso la libertad y la tolerancia) no eran más que vicios que ejercían los burgueses entre la legalidad y la delincuencia. Sólo el triunfo de ellos en las revoluciones clásicas europeas hizo pasar por cualidades lo que no eran más que trampas y astucias para evadir las feroces e insoportables reglas medievales.

Las estrategias en esta lógica no buscan ser ni integrales, ni nacionales, ni regionales. Lo que menos tienen es de recomendar políticas y abstracciones académicas y de especialistas. Nadie sabe mejor que uno sus propios problemas. Tal vez sirvan para examinar quién tiene la capacidad de imponer agendas de desarrollo en la zona que interesa y cómo impedir que nos impongan algo que no deseamos o, al contrario, cómo nosotros obtenemos de los otros u otras actores algún beneficio adicional. No hablaremos aquí de la bondad de los fines de ningún actor. No es lo que importa. Cada actor cree que lo busca es lo mejor para los demás. No vamos a discutirlo.

Cuando uno llega a cualquier municipio de Nicaragua, al menos del pacífico y centro del país, lo primero que encuentra es un pequeño parque (donde llega y circula la gente), con una iglesia al frente, una plaza militar a un costado y a veces, las alcaldías en otro. En un mapa de poderes, es casi como decir, la sociedad civil con el poder de las familias de más peso, el alcalde y su concejo, los sacerdotes y los comandantes (del ejército y/o de la policía)

Obviamente que ahora hay que agregar otros (o diferenciar varios dentro de la sociedad civil), como las ONG´s, las empresas privadas y privatizadas y por supuesto las entidades que representan al Estado Central, así como los medios de comunicación que cuentan con la capacidad de imponer agendas en esos sitios.

En un tejido de fuerzas sólo deben contar dos cosas, partiendo que cada actor tiene claro lo que busca, sin necesidad de fórmulas y talleres: a) un sinceramiento del otro (manteniendo el discurso propio sin desenmascararse) y b) la lucidez de que las agendas, las políticas y los programas nacen de una imposición de grado o por fuerza de uno o varios actores con la capacidad de hacernos creer lo buenas que son sus ideas. Para decirlo con apellidos de autores es como si combináramos el “imaginario instituyente” de Castoriadis, la “agenda setting” de Combs y la “microfísica del poder” de Foucault.

Modelo A. (Somoza):

Ø El modelo agroexportador, en su mejor momento, descansaba sobre el poder del Estado y de sus agentes agroindustriales (el grupo somocista, la burguesía comercial, la embajada norteamericana, la iglesia y el ejército)

Ø La banca privada y elitista se apoyaba en un mercado abierto con tasas de libre convertibilidad, un sistema judicial partidizado garantizaba los contratos y los juicios los politizaba cuando se trataba de adversarios que amenazaban a los grupos dominantes.

Ø Desde la sociedad civil, una clase media urbana pequeña pero pujante amenazaba el esquema con posiciones radicales, por un lado, y democráticas, por otro.

Ø En el campo, todo el sistema descansaba sobre la fuerza directa que empleaban los terratenientes para responder a los conflictos agrarios periódicos que se generaban. Pero también el sistema judicial prebendario, apoyado por redes de jueces de mesta y cañada, tenía eficacia en la ejecución de embargos y sentencias. Y las políticas agrarias públicas encontraban en ellos a seguros garantes de sus ejecuciones financieras y bancarias. Buena parte de la concentración “legal” de las propiedades de los agentes beneficiarios de este esquema encuentra su legitimación en estas redes.

Ø Dentro del circuito de las clases y grupos sociales favorecidos hubo una movilidad social fluida y hasta competitiva que es la que provoca esa nostalgia por un sistema económico funcional y aceitado.

Ø En este escenario agrario tuvo beligerancia y presencia un sistema cooperativo no politizado pequeño pero activo (las llamadas cooperativas RL) que contaron con una participación y un poder local de consideración.

Ø Las viejas figuras dominantes del agro en términos de construcción de consensos: el cura, el maestro y el notable funcionaron más o menos bien y sólo empezó a derrumbarse cuando el modelo se rompió por el lado de la distancia de la iglesia con el régimen.

Ø Las políticas de desarrollo y locales contaron con unas políticas de fomento coherentes y que fueron destinadas a segmentos blancos de las clases medias agrarias.

Ø Síntesis de los focos de poder de este modelo en su momento “normal” en el sentido de Kuhn: a) Estado autoritario con fuentes de poder en la fuerza ejecutiva directa, el sistema judicial, la iglesia, las clases altas y medias agrarias y la embajada de EEUU; b) desde las comunidades agrarias, los comerciantes y las pequeñas cooperativas RL, liderazgos comunales y terratenientes; c) desde el mercado, comportamiento abierto del comercio de granos y distorsiones por la políticas de acopio y la comercialización de los intermediarios.

Modelo B. (sandinista):

Ø El modelo agroindustrial, en su primer momento, descansaba sobre el poder del Estado y de sus agentes agroindustriales (los trabajadores agrícolas, el APP, la banca estatal, el monopolio del comercio exterior, poderes partidarizados)

Ø La banca estatal impulsó políticas crediticias con bajas tasas de interés y subsidios masivos a la producción agropecuaria con un sistema judicial que favorecía las políticas del Estado que garantizaba según el humor político del momento. Los juicios los politizaba cuando se trataba de adversarios que amenazaban a los grupos dominantes.

Ø Desde la sociedad civil, una clase media urbana que empezó a asfixiarse en la esfera del consumo y amenazó el esquema con reclamos democráticas.

Ø Para el sector agropecuario en un primer momento las políticas de desarrollo se centraron en el fortalecimiento de las Empresas Agroindustriales y las Unidades de Producción Estatal, confiando en una economía de escala, bajo patrones de distribución socializantes. El eje y la esperanza de esta fase lo constituyeron los megaproyectos del MIDINRA (Chiltepe, Valle de Sébaco, Ingenio Victoria de Julio).

Ø En el agro, en un segundo momento, el sistema empezó a apoyarse en el sector reformado agrario, que lo componían en primera instancia las cooperativas de producción y posteriormente, las de crédito y servicios. El modelo impuesto sufrió su pronto desmoronamiento, a partir de su semi-militarización. Todo el esquema buscó un segundo aire, que se hizo descansar sobre Políticas Agrarias Públicas autoritarias que desendadenaron una reacción beligerante de otra parte de los actores agrarios. El proceso de titulación de las cooperativas fue precario y provisional, esta situación generó conflictos que aún perduran.

Ø A mediados de este modelo, por las políticas de reclutamiento, se produce una migración masiva de jóvenes urbano en edad de servicio militar, hacia Costa Rica y Estados, mientras los jóvenes rurales se desagarraban entre un bando y otro.

Ø En este escenario agrario tuvo beligerancia y presencia que contaron con una participación y un poder local de consideración, asociaciones agrarias de pequeños y medianos productores como la UNAG, la FENACOOP y la ATC.

Ø Las figuras dominantes del agro en términos de construcción de consensos fueron: el político, los técnicos del MIDINRA, el BND y el ejército, funcionaron más o menos bien y sólo empezó a derrumbarse cuando la resistencia del otro sector agrario se transformó en una guerra civil. En la Costa Atlántica este fenómeno adquirió características muy particulares.

Ø Las políticas de desarrollo y locales estuvieron orientadas a la “regionalización” del país, violentado la estructura administrativa departamental y las tradiciones municipales y comarcales. Esto produjo un desenganche en la planificación de de las políticas y en los poderes locales, que lo constituían los departamentos.

Ø Síntesis de los focos de poder de este modelo en su momento “normal” en el sentido de Kuhn: a) Estado autoritario con fuentes de poder en la fuerza ejecutiva directa, el sistema judicial, sector estatal empresarial y área reformada agraria y el bloque de países socialistas; b) desde las comunidades agrarias, las cooperativas leales al Régimen, liderazgos políticos en las comunidades; c) desde el mercado, comportamiento cerrado del comercio de granos y distorsiones por la políticas de acopio, precios relativos, tasas de interés y la comercialización centralizada.

Modelo C. (NEOLIBERAL):

Ø El modelo agroindustrial, retomó el poder de sus agentes por medio de reprivatizaciones y desmantelamiento del Estado productor/empresarial (los terratenientes y empresarios confiscados, la banca privada, los inversionistas nacionales y extranjeros, democratización de los poderes)

Ø La banca estatal se redujo dando paso a la creación de un Sistema Financiero Privado y el impulso de Políticas de Estabilización y Ajuste Estructural que condujo a la aparición de una nueva moneda y la reducción de la inflación a digítos manejable. El financiamiento a los pequeños y medianos productores se contrajo y experimentó un aumento de las tasas de interés, dando espacio a la aparición en el agro a un Sistema Financiero no Convencional. El sistema judicial se transforma en un poder en este modelo. El fracaso de la titulación en el modelo anterior, dio aso a una mercantilización de la tierra, a través de la compra-venta de activos y el retorno de la tierra a sus antiguos dueños o de sus indemnizaciones o permutas, institucionalizó la nueva clase.

Ø Desde la sociedad civil, en un primer momento una clase media urbana que empezó a disfrutar de en la esfera del consumo y otros agentes urbanos (pobladores y trabajadores resistentes al desmantelamiento de los servcios públicoy la reducción del estado) y rurales (sectores reacios a desarmarse y mantener la beligerancia mutua como recontras y recompas) comenzaron a amenazar el esquema democrático con reclamos y alzamientos.

Ø Para el sector agropecuario en un primer momento las políticas de desarrollo se centraron en la privatización de las Empresas Agroindustriales y las Unidades de Producción Estatal, reestructuración de la tenencia de la tierra y la reubicación de los desalzados en los Polos de Desarrollo, confiando en una economía de libre mercado bajo patrones de competitividad capitalista. El eje y la esperanza de esta fase lo constituyeron los resultados y promesas de las Políticas de Estabilización Macroeconómica y Ajuste Estructural.

Ø En el agro, en un segundo momento, el sistema empezó a apoyarse en la titulación agraria individual, el desmantelamiento de la mayor parte de las cooperativas y fortalecimiento a los productores agroexportadores, por medio de grandes financiamiento que condujo a la quiebra de la Banca Estatal y varias de la Privada, en una cadena de corrupción interminable. Las Políticas Agrarias Públicas han desencadenado una violenta migración externa y una situación de inseguridad alimentaria indefinida y cruda. Esta situación se ha agudizado aún más por la caída de los precios del café y la falta de incentivos a la pequeña y mediana producción.

Ø Este modelo, cuenta como esperanza para salir de la crisis y revitalizarse social y económicamente, en principio con el ingreso a la HICP y la puesta en marcha de Proyectos Regionales (Plan Puebla-Panamá, ALCA, TLC, Cuenca del Caribe, Canal Interoceánico entre otros) que pondrán a prueba la capacidad productiva y la soberana del país.

Ø En el escenario agrario surgen con beligerancia, participación y poder local de consideración, Organismos no Gubernamentales que asumen la prestación de los servicios (crédito, asistencia técnica, insumos) a los que renunció el Estado. Simultáneamente se produce una descentralización del Estado y se constituyen los Municipios como nuevos ejes de poder local y territorial.

Ø Las figuras dominantes del agro en términos de construcción de consensos son: el Concejo Municipal, los ONG´s, los Medios de Comunicación). Estas figuras se ven amenazadas por un Poder Ejecutivo que se hace sentir a través del Presupuesto General asignado a las Municipalidades, que les obliga ceder cuotas poder, a gestionar financiamiento alternativo y entregarse a las leyes del mercado.

Ø Las políticas de desarrollo, con su enfoque descentralizador que no es más que un abandono formal, asfixian a los poderes locales que empiezan a orientarse bajo sus propias fórmulas de empoderamiento locales. Inscribiéndose en los tejidos de negociación donde generalmente es el más fuerte, el más rico, el más capacitado y el más astuto se impone. Es así, que tiene que moverse con discursos múltiples en condiciones de subalternatidad y asimetría.

Ø Síntesis de los focos de poder de este modelo en su momento “normal” en el sentido de Kuhn: a) Estado democrático y facilitador con fuentes de poder en la legitimidad y legalidad de los Programas de Ajuste, el sistema judicial, sector de los grandes empresarios, productores y banqueros, apoyo de los Organismos Financieros Multilaterales e Internaciones (BID. BM, FMI, OMC) b) desde las comunidades agrarias, las ONG’s, los Alcalditos, Liderazgos Comunales; c) desde el mercado, liberalización del comercio, reducción del financiamiento a pequeños y medianos productores, proliferación de actividades comerciales informales, mercantilización de la tierra, comercialización en manos de intermediarios.

Modelo D.(ALTERNATIVO):

Ø Este modelo es una especie de mapa de poderes donde lo que importa y cuenta es la capacidad de los actores de imponer sus agendas, imaginarios e identidades del otro o de la otra e impulsar políticas y proyectos. Su carácter no es nacional, regional o local. Es un modelo de “campos” donde no importa el qué de los agentes sino el cómo de sus estrategias y sus comportamientos de poder.

Ø La mayor parte de los municipios en la Nicaragua de hoy cuenta con varios grandes focos de poder visibles e inmediatos: a) las familias de poder económico y político; b) la Alcaldía y sus consejos; c) los partidos políticos mayoritarios y d) las ONG´s.

Ø Un poder manifiesto pero indirecto es el Ejecutivo que presiona y se hace sentir por la vía del presupuesto y alguna de sus instituciones y, otro, son los medios de comunicación que luchan por imponer sus agendas y hacer circular sus imaginarios y construcciones identitarias. Dos poderes más, siempre presentes, son la iglesia y el ejército, los típicos de toda plaza municipal: creer y obedecer.

Ø Hay un elemento de este tejido de poderes que se cruzan, intersectan, a veces se ignoran, y otras se alían, que hace rápida e imprevisible muchas veces las estrategias de los campos y son los movimientos sociales: movimientos comunales, de desalzados, de hambrientos del campo, de resistencia a políticas del ejecutivo, de productores agropecuarios en rebeldía ante políticas de financiamiento rural, de mujeres, de discapacitados de guerra, etc.

Ø El éxito de cualquier política, programa o nueva visión, es el fruto de una negociación (a veces de imposiciones por la vía de la demostración y del convencimiento) de puntos de vista de jefaturas y liderazgos políticos, académicos, institucionales, gremiales y de movimientos sociales, si los hay. Se vuelven moda o dominantes, en forma de teorías, de nuevas ruralidades, para el caso del campo, o de nuevos tipos desarrollo local o sostenibles, si los agentes que la impulsan y promueven triunfan, derrotan o no se dejan imponer los otros puntos de vista rivales y alternos. Lo peor que puede pasar es que, al menos, uno de los actores, aparte del que la produjo, se trague la idea para siempre y en todo lugar.

Ø Síntesis de los focos de poder de este modelo en su momento “normal” en el sentido de Kuhn: a) Estado en ruinas y desintegrado aunque formal aún; b) desde la sociedad civil, un conjunto de campos de fuerzas altamente volátil y peregrino; c) desde el mercado, construcción de imaginarios por la vía de la publicidad y los medios (estar = saber; ver = comprender; repetir = demostrar) que constituyen las categorías que luchan por imponerse.


A N E X O S

CUADRO No. 1

Tamaño de la Explotación. (Mzs.)

1963

2001

Número

Área (Mzs.)

Número

Área (Mzs.)

TOTAL

102,201

5,461,162

199,549

8,935,020

Menos de 1

2,258

1,328

9,430

4,321

1 a menos de 5

33,948

83,042

49,835

119,655

5 a menos de 10

15,730

105,728

27,190

180,146

10 a menos de 50

27,976

614,135

66,008

1,516,375

50 a menos de 100

10,949

678,970

24,656

1,577,440

100 a menos de 200

6,291

768,633

13,686

1,724,467

200 a menos de 500

3,554

961,015

6,796

1,866,385

500 y más

1,495

2,248,311

1,948

1,946,231

Fuente: CENAGRO, 2002


GRAFICO No. 1

Fuente: CENAGRO, 2002

GRAFICO No. 2

Fuente: CENAGRO, 2002

GRÁFICO 3

GRÁFICO 4


CUADRO No. 2

NÚMERO DE PRODUCTORES(AS) AGROPECUARIOS INDIVIDUALES QUE PERTENECEN A ALGUNA

ORGANIZACIÓN AGROPECUARIA POR SEXO, SEGÚN TAMAÑO DE LAS EXPLOTACIONES AGROPECUARIAS

Tamaño de las EA's

Productores(as) Individuales

Productores(as) Individuales que pertenecen a Alguna Organización

Total

Total

%

Varones

Mujeres

Matagalpa

21 614

3 004

2 709

295

De 0.5 a 10 Mz

591

34

27

7

De 10.01 a 20 Mz

3 359

515

469

46

De 20.01 a 50 Mz

3 658

464

429

35

De 50.01 a 100 Mz

1 672

226

207

19

De 100.01 a 200 Mz

808

139

125

14

De 200.01 a 500 Mz

412

91

85

6

De 500.01 a más Mz

144

43

41

2

Fuente: CENAGRO, 2002

CUADRO No. 3

NÚMERO DE PRODUCTORES AGROPECUARIOS, POR CONDICIÓN JURÍDICA,

SEGÚN TAMAÑO DE LAS EXPLOTACIONES AGROPECUARIAS

Tamaño de las EA's

Superficie

Total Productores

Condición Jurídica del Productor

Individual

(Persona Natural)

Cooperativa

Colectivo Familiar/Hogar(es)

Empresa

Comunidad Indígena

Admón Pública

Otra

El País

8 935 020 49

.199 549

196909

610

1 457

328

22

45

178

Matagalpa

787 088.58

21 931

21 614

60

187

51

1

3

15

Jinotega

718 943.97

24 113

23 768

15

286

21

14

2

7

Fuente: CENAGRO, 2002


REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

CENAGRO (2002) Resultados de la Encuesta del Censo Agropecuario Nacional de Nicaragua efectuado en el 2001. CD-Room.

Clemens, H y Ruben, R (2001) Nueva Ruralidad y Política Agraria. (eds). Nueva Sociedad. Caracas.

Iniciativa para el Desarrollo

Rural de Nicaragua (2001) Plan de Desarrollo Rural de Nicaragua. (Una propuesta para la discusión y la acción) Ed. UCA. Managua.

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